Man Wines Chenin Blanc Free-run Steen

Aunque Sudáfrica fue uno de los primeros países productores de vinos en Nuevo Mundo hacia fines del siglo XX su industria vitivinícola corría serios riesgos de desaparecer a raíz del boicot internacional en contra del Apartheid, al punto de que en 1990 sólo el 30% de la uva cosechada se destinaba a la producción de vinos y el 70% restante se vendía como uva de mesa para el mercado local, se destilaba en brandy o simplemente se desechaba. La apertura comercial generada con el fin del régimen y la llegada de Mandela al gobierno marcó el renacimiento de la vitinicultura sudafricana revertiendo estos números en menos de una década.

En este nuevo comienzo los productores sudafricanos decidieron seguir el exitoso modelo de otros países consistente en una amplia y variada producción pero con una variedad específica establecida como emblema la que actúa como punta de lanza en los nuevos mercados como es el caso del Syrah en Australia, Sauvignon Blanc en Nueva Zelanda, Malbec en Argentina y Cabernet Sauvignon en Chile.

Aunque Sudáfrica cuenta con una uva propia, la Pinotage surgida del cruce de Cinsault y Pinot Noir, decidieron alzar a la Chenin Blanc como su buque insignia no sólo por ser la de más larga tradición en sus tierras, fue llevada a la colonia de Ciudad del Cabo por Jan van Riebeeck a mediados del siglo XVII, sino porque en términos prácticos solo competirían con los vinos franceses del Loira, región originaria de la cepa.

Esta uva de marcado aroma floral suele producir vinos semisecos de cuerpo ligero y punzante acidez que en el fértil suelo sudafricano entrega altos rendimientos que es necesario controlar con poda verde para lograr vinos de la intensidad esperada como es el caso del Chenin Blanc de Man Wines procedente de Coastal Region, en base a uvas no prensadas para obtener la mayor pureza y frescor de su mosto con cuatro meses de crianza en botella tras su fermentación en estanques de acero inoxidable.

Vino amarillo pajizo de traza dorada que en nariz nos entrega pera, manzana, durazno blanco, limón maduro y melón, en tanto su boca fresca, ligera, semiseca y de acidez media+ presenta sabor a fruta blanca y cítricos.

Entrega de buen equilibrio sobre todo entre su suave dulzor y acidez, persistencia algo corta, intensidad media y una complejidad que da cuenta de la expresión de la cepa en tierras sudafricanas.

Nota: 3,0 – Vino correcto, grato de beber y que sirve de entrada al Chenin Blanc sudafricano.

Buena opción para maridar pescados y mariscos, carnes blancas, guisos especiados y ensaladas en base a quesos y charcutería. Nuestra recomendación es servirlo como compañía de un clásico plato marino sudafricano el Fish Frikkandel.

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