Familia 2010 De Martino

La «Familia» es uno de los conceptos más usados, y en ocasiones manoseados, en la industria del vino a nivel mundial. Aunque en la actualidad buena parte de las grandes bodegas sean sociedades anónimas controladas por grupos de inversión que poco o nada tienen que ver con la casa fundadora, a todos les agrada mostrar la poética e inspiradora imagen de un tradición que a través de generaciones se ha traspasado de padres a hijos.

Dentro de los grandes productores chilenos Viña De Martino es una de las pocas que se puede preciar de una tradición familiar genuina. Fundada en 1934 por el inmigrante italiano Pietro De Martino Pascualone, oriundo de Vianelo, pequeño pueblo emplazado a una hora de Roma, quien estableciera una pequeña viña , llamada «La Quinta», sobre los pedregosos terrenos de Isla de Maipo en un sector que siglos atrás fuera un brazo del río Maipo.

A poco andar Pietro es diagnosticado de cáncer por lo que regresa a Italia a pasar sus últimos años por lo que es su hermano, Licino, quien continúa a cargo del proyecto, pero este viaje le significará separarse de su familia por largos años debido al estallido en Europa de la Segunda Guerra Mundial y sólo una vez terminado el conflicto se le unen en Chile su esposa y sus cuatro hijos.

Con Giorgio, tercer hijo de Licino, se da en rigor inicio a una tradición familiar luego que este, tras comprar las partes correspondientes a sus hermanos, continuara dando vida al sueño heredado de su padre y su tío, a la vez de ampliar la superficie de la viña y modernizar los procesos productivos.

La familia De Martino se ha ganado un nombre dentro de la enología nacional no sólo por ser los propietarios de una bodega sino también por jugar un importante rol en el desarrollo de la industria nacional y es así como bajo la dirección de su tercera generación, conformada por Pietro, Marco y Remo, la bodega fue la primera en apostar por el Carmenere a solo dos años de su redescubrimiento y así lanzar en 1996 la primera botella etiquetada con el nombre de la cepa de las mismas parras que hoy alimentan su Single Vineyard Alto de Piedras.

Entre los aportes de la cuarta generación, liderada por Marco Antonio y Sebastián, está el iniciar la producción de Chardonnay en Limarí, Syrah en el Alto Elqui y ser pioneros en el rescate de centenarias tradiciones vitivinícolas del valle de Itata.

Con toda esta historia a cuestas no es de extrañar que el que fuera el vino ícono de Viña De Martino a comienzos del nuevo siglo llevara por nombre precisamente «Familia», un clásico ensamblaje 90% Cabernet Sauvignon, 5% Carmenere y 5% Malbec proveniente de los suelos aluviales del terroir de Isla de Maipo y con una crianza de 24 meses en barricas de roble francés.

Su añada 2010 descorchada a una década de su cosecha y tras una adecuada oxigenación se nos muestra de tono rubí medio, borde granate y amplio ribete claro.

En su nariz expresa ciruela deshidratada, arándano maduro, frambuesa en su almíbar, dátiles, canela, clavo, menta y suave tabaco. En tanto su boca destaca su cuerpo medio marcado por la vivacidad de su fruta y una acidez alta para su larga guarda, taninos pulidos, equilibrio en sus sabores conforme a nariz y notas de mentol en su largo final.

A contar de 2013 De Martino optó por dejar de contar con un vino ícono privilegiando centrar su alta gama en un rescate de añadas destacadas de sus vinos Single Vineyard con lo que se da forma a su actual Cellar Collection.

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