Casa Silva Lago Ranco Riesling

Sin lugar a dudas el cambio climático ha cambiado las fronteras del vino. En el hemisferio norte Willamette amenaza la supremacía de Napa en norteamérica y las burbujas británicas, hace pocos años improbables, se alzan como la futura cima de los vinos espumosos al punto que las grandes casas de Champagne han comprado grandes extensiones de terreno en el sur de Inglaterra; y al sur del mundo la situación no es distinta: Tasmania gana protagonismo en los vinos oceánicos y el uso de la DO Patagonia se avizora como un futuro conflicto entre Chile y Argentina.

En nuestras tierras Casa Silva fue una de las primeras bodegas en cruzar las históricas fronteras vitivinícolas establecidas en el río Cautín al iniciar casi una década atrás sus cultivos en sus tierras contiguas al Lago Ranco, sin embargo el cambio en las condiciones climáticas no es un proceso binario expresado en tierras no aptas que al año siguiente resultan óptimas, sino es más bien un ajuste paulatino que aún no podemos dimensionar cuando alcanzará su punto final.

Los inviernos son más secos y los veranos más cálidos pero la temperatura media en primavera sigue mostrándose oscilante afectando el inicio de la temporada de crecimiento lo que redunda en que existan notorias diferencias de calidad entre añadas tal como ocurre en las regiones más septentrionales del viejo mundo.

Lago Ranco Riesling, Futrono, Casa Silva

El Pinot Noir de Lago Ranco, al igual que el producido en Neuquén, ha tenido cosechas notables pero otras en las que le ha faltado verano; la acidez filosa del Sauvignon Blanc algunos años se ha vuelta agresiva al punto de que ni siquiera la conversión maloláctica ha podido domarla; sin embargo el Riesling, variedad nacida en el frío de Los Alpes bávaros, es la que mostrado sin duda una mayor consistencia.

Lago Ranco Riesling de Casa Silva proviene de suelos de origen volcánico, es fermentado y criado por uno a dos meses en estanques de acero inoxidable alcanzando 11,5 GA, casi el límite para poder ser etiquetado como vino en Chile, lo que lo acerca bastante a sus parientes germanos.

Vino amarillo pajizo de traza dorada y levemente turbio. Su nariz nos muestra durazno blanco, miel, cítricos y una tímida nota de cera, en tanto su boca es seca y ligera pero con buena concentración frutal, acidez punzante y final marcadamente mineral.

Sin duda presenta un muy buen equilibrio, su punto mejor logrado, sin que sus ácidos se sientan disparados; persistencia e intensidad media además de una complejidad relativamente baja para el habitual potencial de la cepa.

Muy buena opción para equilibrar platos cálidos ya sea por su picor, como en el caso de la cocina asiática, o por su temperatura, como pueden ser algunas sopas y caldos marinos. Nuestra sugerencia de maridaje es servirlo en compañía de una Clam Chowder a estilo de Nueva Inglaterra.

Nota: 3,5 – Buen Riesling de un terroir aún en evolución.

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