Grand Vin Chardonnay de Villard – Borgoña austral

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Thierry Villard bien podría usar un pasaporte que lo acredite como ciudadano del mundo. Este francés que pasó buena parte de su infancia en Suiza y el Reino Unido, a los 19 años sin guías de Lonely Planet se lanzó en un viaje que lo llevó a recorrer Australia y Sudamérica, donde conoció a su esposa chilena con quien continúo su aventura viajando de Afganistán a Singapur para finalmente radicarse en Melbourne, donde Villard pasó los siguientes quince años desarrollando una destacada carrera en el mundo vitivinícola en los años de la explosión de los vinos australianos en el mundo hasta que en 1989 se radica, junto a su esposa y sus dos hijos, en el valle de Casablanca iniciando el cultivo de vinos en el sector de Tapihue y estableciendo la primera viña boutique del país.

Sabiendo muy bien que los vinos no dependen en exclusiva del trabajo en viñedo sino también la gestión en bodega resulta clave, junto a establecerse en Tapihue consiguió la representación para Sudamérica de la prestigiosa tonelera francesa Nadalié, cerrando así el círculo completo de producción de sus Chardonnay y Pinot Noir de extraordinaria calidad que dan vida a una verdadera pequeña Bourgogne en un escondido rincón de Casablanca.

En el caso particular del Chardonnay, la uva requiere de un terroir que en materia de suelos aporte intensas notas minerales y en cuanto a clima asegure su correcta maduración pero a un ritmo pausado que permita conservar su punzante acidez.

Tras la cosecha la tonelería se vuelve fundamental a fin de aportar al mosto las notas de roble que lo fortalezcan y enriquezcan pero sin que estas se vuelvan invasivas opacando los sabores y aromas propios de la uva.

En este sentido Grand Vin Chardonnay nos entrega un vino con un acabado magistral donde uvam levaduras y barrica conviven en perfecta armonía en un vino que expresa la riqueza de su terroir y los detalles de su procesos de crianza.

Las uvas, cultivadas sobre suelos franco arenosos, tras su fermentación son criadas durante nueve meses en roble francés, un 45% del mosto en barricas de primero a cuarto uso y el 55% restante en fudres de segundo uso con capacidad de 5.000 litros.

Vino amarillo pajizo detrazas doradas y verdosas, en su amplia nariz nos entrega fruta tropical madura, anís, algo de silice, vainilla, manzanilla, crema agria y pimienta blanca; mientras su boca es de cuerpo untuoso pero sin perder frescor, acidez punzante y final largo con dejo citrico y mineral.

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