Millesime Brut de Miolo – Las burbujas del Brasil

Cuando hablamos de vinos sudamericanos obviamente los grandes referentes son Argentina y Chile, ubicados entre los diez principales productores del orbe y con mostos cuya calidad es premiada por consumidores y especialistas en todo el mundo; sin embargo es importante precisar que no son los únicos actores.

Desde hace un par de décadas Uruguay, con sus cultivos en la costa atlántica de Maldonado, se ha convertido en un destacado tercer protagonista, si bien no en términos de volumen, en lo que respecta a la calidad sobre todo de su Tannat; Perú, con un no despreciable número de hectáreas dedicadas al cultivo de la vitis vinifera para producción pisquera, cuenta también con una incipiente industria vitivinícola en la región de Ica donde el Carmenere, hasta ahora exclusivo de Chile, comienza a jugar un importante rol; Bolivia, en la meseta de Tarija, con un clima de altura e influencia desértica muy similar a la de los altos valles argentinos , ha logrado importantes avances cualitativos en la producción de Malbec, Merlot y Syrah; y finalmente debemos mencionar el sorprendente caso de Brasil, país que solemos asociar a cálidas playas y selvas tropicales donde el cultivo de la vid resulta imposible pero que en plena Serra Gaucha, accidente geográfico que separa la selva misionera de la costa atlántica al nordeste de Rio Grande do Sul, se ha dado vida a un sorprendente terroir que no en vano es llamado Valle de los Viñedos.

La Serra Gaucha es una red de colinas que se elevan entre los 500 y 1300 msnm lo que mantiene la comarca a salvo de la humedad y sofocante temperatura de la selva guaraní permitiendo la presencia de un sorprendente microclima frio donde las cuatro estaciones se encuentran perfectamente delimitadas y aunque estas condiciones son extraordinarias dentro de Brasil no es de extrañar el potencial en materia de vinos dela región pues esta se emplaza en la misma latitud que los valles vitivinícolas de La Rioja en Argentina y Elquí en Chile, y solo un par de grados por encima de Ciudad del Cabo, principal zona de producción en Sudáfrica.

La historia del cultivo de la vid en la región se divide en tres capítulos. El primero se inicia con las misiones jesuitas en su avance al territorio guaraní, sin embargo tras la expulsión de la orden del continente los viñedos quedaron en su mayoría abandonados y las tierras se redestinaron a la ganadería; luego, a contar de 1875, la Serra Gaucha acoge a un importante número de familias italianas provenientes principalmente de Trento y Venetto, quienes recuperaron o reiniciaron la vitinicultura en la zona aunque orientándola casi en exclusiva al consumo familiar y la producción a baja escala; y finalmente en 1970, tras conocer el inmenso potencial de la región, se produce la llegada de las bodegas a gran escala, proceso iniciado por la matriz brasilera de la francesa Chandon y que culmina en 2002 cuando el triangulo conformado por los pueblos de Bento Goncalves, Garibaldi y Monte Belo do Sul es reconocido con la Indicación Geográfica Vale dos Vinhedos.

Si los fríos valles costeros costeros chilenos son la Bourgogne austral y los viñedos de pie andino a ambos lados de la cordillera el Bordeaux del fin del mundo, el Vale dos Vinhedos es una suerte de Champagne sudamericana, pues si bien en la región han prosperado los cultivos de Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Merlot, los mejores resultados en términos de calidad los han entregado las cosechas de Chardonnay y Pinot Noir orientadas a la producción de vinos espumosos y de hecho sus exponentes suelen ser mencionados entre las mejores burbujas del Nuevo Mundo.

La historia de Miolo se inicia en 1897 con la llegada a Bento Goncalves del inmigrante italiano Giuseppe Miolo, que tras su modernización en 1989 se alza como uno de los principales productores del Brasil.

Si bien entre sus vinos encontramos tradicionales cepas bordalesas y fortificados en base a variedades portuguesas su mayor éxito, fiel a la historia del Vale dos Vinhedos, ha ido de las manos de sus espumantes y entre ellos su Millesime Brut considerado por el famoso comerciante y experto en vinos Steven Spurrier el mejor espumante del Hemisferio Sur.

Review

Un vino espumoso suele ser un ensamblaje de distintas cepas donde se seleccionan las mejores añadas de una u otra para el coupage final, sin embargo en el caso de algunas cosechas excepcionales las burbujas resultan de uvas de una sola añada recibiendo el nombre de Millesime, como es el caso del Millesime Brut 2012 de Miolo.

Las uvas Chardonnay y Pinot Noir provienen del viñedo Sao Gabriel localizado en el municipio de Garibaldi de suelo montañoso compuesto por arena y arcilla bajo un clima templado y húmedo.

Su fermentación se produce en tanques de acero inoxidable para dar paso a una segunda fermentación en botella con una crianza mínima de 18 meses en contacto con sus lías donde estas son rotadas diariamente hasta el momento del degüelle y la posterior adición de licor de expedición y encorche.

A la vista se muestra amarillo pajizo de brillos verdosos, perlage fino, abundante y persistente, expresando en su nariz aromas de cítricos, pera, piña, miel junto las notas propias de su crianza como son bollería y pan tostado.

Su boca es compleja y de buena cremosidad. Grata acidez, cuerpo elegante, final largo sin presencia de incómodos amargores.

Aunque es ideal como aperitivo y brindis festivos o contemplativos también es excelente opción para acompañar clásicos de la cocina marina brasilera como albóndigas de bacalao, croquetas de camarón o moqueca de pescado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s