Château Grand Village – con el ADN de Château Lafleur

Château Lafleur es un nombre de sobra conocido para los amantes del vino y en particular cuando se trata de vinos de Bordeaux. Se trata de una viña relativamente pequeña cuyos viñedos en la meseta de Pomerol fueron adquiridos en 1872 por Henri Greloud, un afamado comerciante de vinos de bordoleses y con participación en la propiedad de célebres Chàteaux como Le Gay, La Dominique y Daugay.

En tan solo una par de décadas sus vinos comenzaron a ser considerados dentro de los tres mejores vinos del Pomerol, solo por detrás de Vieux Château Certan y Petrus, gracias a las particularidades de sus suelos donde se combina, sustratos arenosos, arcillosos y ricos en grava. Además la baja superficie cultivada, orientada en exclusiva a Merlot y Cabernet Franc, en lugar de ser un problema se convirtió en uno de sus valores agregados convirtiendo a sus botellas en un anhelado tesoro siempre difícil de encontrar.

A diferencia de la mayoría de los grandes vinos bordoleses, Château Lafleur es uno de las pocas bodegas que se mantiene en manos de la familia fundadora cuya propiedad desde 1984 se consolida en Jacques Guinaudeau, tataranieto de Henri Greloud, y su esposa Sylvia.

Beber un Lafleur no es algo que se pueda hacer en una improvisada junta con amigos, primero porque el costo de una botella según la calidad de su añada puede bordear los mil euros y luego porque no es un vino para beber joven, ya que exige entre quince a treinta años en cava para mostrar todo su potencial. Sin embargo una nueva generación de Guinaudeau se impuso facilitar el acceso de sus mostos a los nuevos wine lovers.

En 2002 Baptiste Guinaudeau, hijo de Jacques y Sylvie, junto con su pareja Julie, decidieron orientar la residencia familiar, llamada Château Grand Village, en el pequeño municipio de Mouillac al cultivo de las mismas uvas Merlot y Cabernet Franc que dieron fama a la marca familiar pero con un marcado interés en alejar sus mostos del clásico estilo bordelés caracterizado por la sobre madurez en la cosecha y las largas maceraciones que si bien aumentan su potencial de guarda también quitan ligereza en su juventud.

En la propuesta de Baptiste los vinos se comparan con el te: “mientras más tiempo tengan las hojas en contacto con el agua la infusión será más intensa pero no necesariamente de mejor sabor”, por lo que se privilegia una producción orientada a que los clásicos de Bordeaux puedan también entregar un perfil amable que les permita beberse jóvenes.

Review

Como ya señalamos Château Grand Village es un hermano menor que comparte ADN con Château Lafleur con una misma filosofía de calidad y un origen situado tan solo a veinte kilómetros de Pomerol.

Este bordelés 75% Merlot y 25% Cabernet Franc proviene de suelos de piedra caliza y en su vinificación es criado por 15 meses en barricas de roble 33% nuevas.

Bordeaux de tono rubí medio y ribete claro que en su nariz expresa una rica mezcla de ciruela, mora, cuero, cassis, champiñones y violetas.

En boca terroso y lleno de fruta negra pero amable y de buena fluidez lo que lo hace muy fácil de beber; marcada acidez, táninos firmes pero que a cinco años de cosecha ya muestran una buena integración de su madera, y final con notas de grosella y suave licorice.

A la hora de su maridaje no se encuentra obligado a acompañar tan solo carnes rojas asadas, aunque con ellas hace una formidable pareja en especial si se acompañan de salsa bordelesa, pudiendo también ser un buen partner de guisos de champiñones y estofados de ave cuando estos cuentan con una buena presencia de hierbas y especias.

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