Etiqueta Negra Tarapacá – Carmenere del Maipo

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Arturo Alessandri Palma fue una de las figuras políticas más influyentes en Chile durante la primera mitad del siglo XX. Esta abogado que durante sus años como Senador por el norte del país recibió el apodo de el “León de Tarapacá” fue electo presidente en dos ocasiones; su primera gestión interrumpido por un pronunciamiento militar marcó el fin de la República Parlamentaria y dio paso al actual régimen presidencial.

¿Qué tiene que ver la figura de Alessandri con el vino chileno?

En 1874 el enólogo Francisco de Rojas y Salamanca, quien jugó un rol fundamental en la introducción de cepas francesas ocurrida en Chile en la segunda mitad del siglo XIX, establece su propia bodega, bajo el nombre de Viña Rojas, en un fundo de 2.600 hectáreas al pie de Los Andes donde casi una cuarta parte fue destinada a viñedos.

Aunque los vinos producidos por Rojas alcanzaron rápidamente reconocimiento tanto en Chile como en el extranjero, su aventura duró solo un par de décadas pues en 1892 el viñedo es adquirido por el industrial Antonio Zavala, quien rebautizó la bodega con su apellido. Sin embargo a poco andar Zavala debió enfrentar el proceso de separación de su esposa y es allí donde aparece la figura de Alessandri.

El futuro presidente, en aquella época aún un joven abogado, representó los intereses de Carmen Ulloa en el juicio de separación. Cabe recordar que en aquellos años Chile no contaba con ley de divorcio, no existía el voto femenino y la sociedad era dominada por un ambiente clasista, elitista y patriarcal, por lo que fue un tremendo mérito el que Alessandri logrará llegar a un acuerdo de separatorio en el que la bodega y viñedos quedara en manos de su clienta.

Carmen Ulloa rebautizó la bodega con el nombre de Viña Tarapacá Ex Zavala en honor a la gestión de su abogado, lo que por cierto debió ocurrir varios años tras el juicio ya que Alessandri recibe su apodo recién en la campaña senatorial de 1915.

A fines del siglo XX los herederos de la familia Zavala vendieron la bodega a los controladores de la Compañía de Fósforos, quienes a su vez trasladaron la viña a su ubicación actual en Isla de Maipo redestinando los terrenos originales a proyectos inmobiliarios, marcando así el comienzo del sacrílego fin, para los amantes del vino, del magnífico terroir de Macul en el que hoy solo sobreviven algunas hectáreas mantenidas por Cousiño Macul y Aquitania.

Para completar la historia los nuevos terrenos contaban con una Casona construida en 1927 cuya imagen actualmente se refleja en la etiqueta de sus vinos. Posteriormente la bodega se fusionó con Viña San Pedro dando origen a VSPT Group, parte de las empresas CCU controladas por la familia Luksic, hoy en día la segunda mayor vitivinícola del país detrás de Concha y Toro y sus viñas asociadas.

Más allá de las curiosidades sobre el origen de su nombre y sus constantes cambio de propietarios, Tarapacá marcó una época y un estilo dentro de los vinos nacionales caracterizado por caldos particularmente estructurados, suerte verdaderos acorazados que se favorecían de la elegancia propia de los mostos generados en el Maipo andino.

Tras su traslado a Isla de Maipo, en el curso medio del rio, el cambio de la riqueza del terroir fue compensado con una mayor presencia de barrica a fin de entregar el mismo perfil de vinos que los había convertido e un símbolo de la enología nacional, lo que dio a la bodega una justa fama de “maderosa” que la hizo perder presencia en un mercado que en los últimos años se ha movido hacia cortes más frutales y ligeros.

Paradojalmente no haberse adecuado a los tiempos es el principal valor de Tarapacá, pues al entregarnos vinos, en alguna forma congelados en el tiempo, no s permite dar una mirada a los mostos de los que se enamoraron nuestros padres y abuelos.

Review

Etiqueta Negra Gran Reserva durante años fue territorio exclusivo del Cabernet Sauvignon, sin embargo a contar de la cosecha 2017 también nos entrega un interesante Carmenere que nos permite dar una interesante mirada a la expresión de la cepa en el Maipo.

La cepa en este valle, gracias a su clima cálido, a su favor suele presentar una menor presencia de pirazina pero en su contra no es raro que se muestren sobre madura y de baja acidez, pero esto cambia cuando el Maipo atraviesa una temporada un poco más fría permitiendo que la variedad entregue vinos perfectamente equilibrados.

Vino púrpura de borde rubí que en su nariz nos entrega mora, arándano, maqui, pimienta negra, caramelos, delicado cassis y pimiento rojo asado.

En boca óptimo punto de madurez en un mosto estructurado pero que no peca de falta de fluidez; suave dulzor equilibrado en acidez media; tanino sedoso y amable con presencia de notas especiadas y final mezcla de fruta y tostados.

Carmenere que para su maridaje exige platos con cuerpo y presencia como puede ser un costillar de cerdo al horno, pastel de choclo, empanadas de pino y pastas acompañadas de salsas rojas y carne, como pueden ser unos Fusilli al Ragú Bolognese.

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