Grey Glaciar Merlot de Ventisquero – Años a favor

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Para muchos iniciados en el mundo del vino resulta llamativa la “obsesión” de aquellos más avezados por las añadas y probablemente todos nos preguntamos si la búsqueda de una cosecha específica tiene que ver realmente con una cuestión de calidad o es tan solo una suerte de esnobismo vinófilo.

Las añadas o cosechas reflejan las condiciones del terroir, sobre todo climáticas, de aquel en año en particular las que luego en el proceso de vinificación y crianza en caso de haber sido favorables son potenciadas o en caso contrario atenuadas. Sin embargo vale consignar que el clima tampoco hace milagros y aquel mosto de baja calidad, ya se por suelo o volumen de producción, nunca alcanzará un nivel superlativo aunque se alineen todos los astros, pero aquellos vinos que cosecha tras cosecha muestra un desempeño consistente pueden verse muy favorecidos y escalar a un nivel superior en determinadas temporadas.

La acción del clima no afecta a todas las variedades por igual y usualmente lo que es favorable para una cepa no lo es tanto para otra, por lo que aquellos años referidos como muy buenos, por ejemplo, para el Carmenere, no necesariamente lo fueron para el Malbec o Cabernet Sauvignon.

Si buscamos, en materia de tintos, dentro de las seis cepas bordelesas estas se dividen en dos grupos. En el primero encontramos Cabernet Sauvignon, Malbec y Petit Verdot, las que para alcanzar su perfecta madurez necesitan abundancia de rayos UV, por lo que se favorecen de temporadas con baja nubosidad, y para mantener una buena cuota de acidez requieren de una oscilación térmica entre el día y la noche tan alta como sea posible. Considerando que estas variedad, al menos a ambos lados de Los Andes, se suelen cultivar en pleno pie cordillerano las bajas temperaturas nocturnas están aseguradas así que solo resta esperar un año particularmente caluroso para tener como resultado vinos de calidad sobresaliente.

Sin embargo el segundo grupo, que incluye Carmenere, Merlot y Cabernet Franc, no se beneficia de igual forma de estas altas variaciones pudiendo no alcanzar la madurez óptima si es que predominan noches muy frías o al contrario si la condición de la temporada está marcada por días demasiado cálidos sobre madurar lo que redundará en vinos gruesos, pesados y de baja acidez. El escenario ideal para estas cepas es un clima más bien templado que permita asegurar una maduración pausada pero constante lo que entregará vinos de marcado tono frutal pero a la vez de buena cuota de acidez.

Lo anterior explica porque al revisar las fichas técnicas de los preciados ensamblajes bordeleses notamos que la proporción presente de cada cepa en la mezcla suele tener variaciones año a año pues el aporte de carga frutal, acidez, y astringencia varia de acuerdo a la temporada.

Si damos una mirada a los últimos veranos en Chile notaremos que 2017 fue particularmente caluroso, lo que de hecho incidió en los graves incendios forestales que nos azotaron aquel año, y estas altas temperaturas favorecieron a los vinos cordilleranos, sin embargo la temporada siguiente fue levemente más fría que la media y además las lluvias se retrasaron hasta muy avanzado el otoño lo que permitió que Carmenere y Merlot tuvieran una pausada e inusualmente larga maduración convirtiéndose así en una añada excepcional para ambas cepas.

Review

Grey Glacier Single Block Merlot, como su nombre lo indica proviene de una parcela específica (Single Block) del viñedo La Roblería que Viña Ventisquero posee en el magnifico valle de Apalta, cultivado sobre suelo arcillo-arenosos con una crianza de 18 meses en barricas de encina francesa, 33% de primer uso, y posterior estiba de otros ocho meses en botella.

Las condiciones climáticas de Apalta han sido desde fines del siglo XIX prenda de garantía de que las uvas alcanzarán su correspondiente madurez, sin embargo en aquellos años más frescos y templados, como últimamente han sido las temporadas 2016 y sobre todo 2018, el resultado son vino muchos más calmos, que se expresan en un cuerpo igualmente frutal pero más ligero, sin sacrificar por ello estructura, y una acidez marcada y persistente.

En estas muy buenas añadas este Merlot se nos presenta de un hermoso tono rubí de traza violeta con una nariz llena de mora, arándano, ciruela, laurel, cassis y suave caramelo aportado por la barrica.

En boca terroso y de buena estructura, acidez viva y persistente, tanino sedoso con bastante nervio al menos al momento de degustarlo, y un potente final con notas de café expreso y cassis que se extiende hasta el retrogusto.

Muy buena opción para acompañar cortes de cerdo, clásicas preparaciones criollas en base a maíz. como por ejemplo las humitas, y tacos de al pastor o de carnitas.

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