Granito Single Vineyard Syrah 2006 de De Martino

En el año 2006 Estados Unidos era gobernado por George W Bush; Michelle Bachelet se convierte en la primera mujer sudamericana en ocupar la presidencia en Chile y Sudamérica; en Bolivia irrumpe la figura del hasta entonces desconocido Evo Morales; Sadam Huseín es ejecutado en Irak, Slobodan Milosevic muere en su celda en La Haya y Augusto Pinochet lo hace en el Hospital Militar de Santiago.

En ese mismo años la telefonía móvil era liderada por Blackberry, Amy Winehouse lanzó Back to Black, Ang Lee es premiado Brokeback Mountain y The Devil Wear Prada se convirtió en la película icónica de los millenials.

En ese lejano mundo sin IPhones ni redes sociales, sin Trump ni Obama, sin Googlemaps, Uber ni aplicaciones de delivery, y por supuesto sin Covid 19, se vendimiaron las uvas que dieron vida a Granito Single Vineyard Syrah en su añada 2006.

La introducción nos muestra cuan radicalmente puede cambiar el mundo en quince años, lo que en materia enológica no es distinto y particularmente para el caso de De Martino.

La bodega fundada en 1934 por el inmigrante italiano Pietro de Martino cuenta con sus principales cuarteles en Isla de Maipo y en los últimos años ha desarrollado un interesante trabajo rescatando cepas y técnicas de vinificación tradicionales en el valle de Itata, sin embargo fuera de estos terroirs y por diversas razones el cambio ha sido una constante.

Célebre es el caso de Quebrada Seca Single Vineyard, que fuera para muchos el mejor Chardonnay del país hasta que su viñedo en el valle de Limarí se secara hace una década atrás, lo que obligó a reemplazarlo por la etiqueta Tres Volcanes con origen en Malleco.

En lo que respecta al Syrah su primera propuesta Single Vineyard fue precisamente Granito, el vino que nos convoca, sin embargo hacia la añada 2008 sus uvas fueron sustituidas por aquellas provenientes del viñedo Alto Los Toros en la parte alta del valle de Elqui, pero este estupendo Syrah de altura tampoco tuvo una larga vida, al menos bajo la etiqueta De Martino, pues desde 2014 la producción fue destinada por Viñedos de Alcohuaz, dueños de la plantación, a su magnífico vino Tococo, obligando a la bodega de Isla de Maipo a presentar la cepa tan sólo en su línea Legado Gran Reserva con inusual origen en el valle del Choapa.

Por todo lo anterior Granito Single Vineyard es una etiqueta que no volverá a imprimirse, una verdadera pieza de museo y el mundo enológico no funciona al igual que la industria tecnológico donde se ansia poseer el último modelo, al contrario esos ejemplares escasos y casi imposibles de encontrar se convierten en preciado objeto de deseo.

¿Responde este vino a las expectativas?

No he encontrado reseñas del mosto en los años que fue lanzado, probablemente 2009, pero sin lugar a dudas en su plena juventud debió ser un verdadero acorazado de cuerpo estructurado, intensa concentración frutal, marcada acidez y taninos de hierro, ya que a quince años de su cosecha los frutos negros se mantienen perfectamente presentes en sabor y aroma, la acidez continúa siendo salivante y sus taninos, aunque hora amable, bien pueden enfrentar la pieza de carne más grasa.

Ahora bien si se trata de vinos intensos lo lógico es optar por cosechas mucho más recientes pues en aquellos que han permanecido en envejecimiento más de una década lo que lo que buscamos es un enriquecimiento de su complejidad y en ese sentido esta suerte de Dorian Grey muestra una muy lenta evolución; lo que puede resultar decepcionante para quienes esperan encontrar un suave coñac pero también abre la fascinante opción de seguir observándolo por quizás otra década.

En un vino que ha esperado quince años cometer un error en su descorche sería como sobrevivir un naufragio para morir ahogado en la playa.

Ideal es utilizar un sacacorchos de lámina para luego pasar a una imprescindible decantación pues presenta una no menor presencia de borras sólidas. Recomendable es oxigenar en el mismo decantador al menos por un noche (si se ha esperado quince años un día más no hará diferencia) y servir un par de grados más frío que lo habitual ya que el envejecimiento ha vuelto sus aromas más volátiles.

Entrando en materia Granito muestra un tono púrpura de capa baja, marcado borde ocre, amplio ribete claro y lágrimas particularmente delgadas, mientras en su nariz, aunque predominan los terciarios (aportados por su barrica), aún hay buena presencia de primarios y secundarios (fruta y fermentación) en forma de mermelada de mora, arándanos deshidratados y dátiles, además de jamón serrano muy maduro, natural evolución del tocino presente en los Syrah de clima frio, violetas secas y suave hoja de laurel.

Su boca es intensa, terrosa, como ya dijimos de acidez muy viva, tanino sedoso pero que pareciera aún conservar nervio y ser capaz de integrar aún más madera. En su final, algo corto para mi gusto, encontramos abundantes dátiles y suave licor de hierbas que se extienden al retrogusto en la forma de una cálida sensación de alcanfor que resulta mucho más placentera al beberla en día fríos.

Su fruta, intensidad y acidez le permiten prolongar su guarda por varios años más, aunque resulta difícil aventurarse a asegurar que ello redundará en una mucho mayor complejidad, pero aún así la opción de llevar un vino a los veinte años no se da todos lo días por lo que nunca está de más aprovecharla.

En la tienda de De Martino en su bodega de Isla de Maipo, al momento de escribir esta nota, aún habían botellas disponibles de esta añada.

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