Grey Glacier Syrah – lejos del oleaje

El devenir cotidiano en Chile está marcada por sus dos principales hitos geográficos: la Cordillera de Los Andes al oriente y el Océano Pacífico al oeste. De esta forma los chilenos se dividen entre aquellos que cada tarde ven como las nevadas cumbres andinas se pintan de tonos rosáceos y los que a diario pueden disfrutar de la puesta de sol en el mar.

Desde hace algunas décadas, luego que los cultivos de vid conquistaran los valles costeros, el mundo de vino también se divide entre estos dos escenarios.

El bando de los vinos de pie cordillerano, amantes del calor veraniego, es liderado sin duda por el Cabernet Sauvignon, mientras Sauvignon Blanc y Pinot Noir encabezan aquel que privilegia las suaves y refrescantes brisas de las colinas costeras.

Como si entre blanco y negro no existiera una amplia gama de grises, a la mayoría de las cepas se les ha obligado a tomar partido por una u otra opción y trazando una suerte de línea imaginaria a medio camino entre playa y montaña hemos dado por hecho que algunas variedades tan solo pertenecen al cordillerano flanco oriental y otras al marítimo costado poniente.

Pero una de estas uvas se rebela a tal segmentación, sabiendo que tanto climas fríos como cálidos pueden resaltar por igual, aunque con perfiles distintos, sus bondades… nos referimos al Syrah.

La cepa es la base del fresco y punzante Hermitage del Domaine Jean-Louis Chavé, como también del intenso y estructurado Penfolds Grange; ambos magníficos vinos de U$ 500.- la botella pero de perfiles absolutamente distintos determinados por su origen. El primero crece en las colinas del flanco norte del río Ródano, refrescado a diario por los vientos que descienden de Los Alpes, y es quizás la mayor expresión de un Syrah de clima frío; mientras el segundo es cultivado en el intenso calor del valle de Barossa en Australia, y es la muestra del tremendo potencial que el varietal puede desarrollar en climas cálidos.

El cultivo de la cepa en Chile se inició en las zonas altas del Maipo y Cachapoal, donde el intenso calor veraniego precordillerano produce vinos gruesos y maduros que por la similitud de su perfil se mantuvieron a la sombra del Cabernet Sauvignon. Pero desde mediados de los años ’90, con la conquista de las zonas costeras, se comienza a vivir una suerte de redescubrimiento del Syrah poniendo en valor su intensidad y amplia paleta aromática aportada por los climas fríos.

El Syrah expresa quizás más que cualquier otra cepa su clima de origen. Cuando proviene de zonas costeras su nariz se repleta de interesantes notas de olivas, humo, hierbas, charcutería y carne fresca al estilo del Ródano y que han popularizado los vinos cultivados en la cercanía de la costa, pero al provenir de climas más cálidos esta amplitud aromática muta, muy en el perfil australiano, en una muy vertical e intensa presencia frutal.

Aunque en la actualidad la producción de la cepa se concentra, con muy buenos resultados, en las zonas costeras de Limarí, Casablanca, San Antonio y Leyda existe una menor pero muy interesante oferta de Syrahs cultivados en los cálidos terruños de Panquehue en Aconcagua, Buín en el Maipo y sobre todo Apalta en el caluroso corazón de Colchagua.

Viña Ventisquero es uno de los actores más jóvenes dentro de las grandes bodegas nacionales, fundada recién en 1998 como una extensión de los negocios agrícolas del empresario Gonzalo Vial quien a través del holding Agrosuper lidera la producción de carnes de ave y cerdo en el mercado local.

Sus primeros cuarteles se fundaron en el fundo Trinidad, en la zona más costera del valle del Maipo, pero a poco andar lograron establecerse en los terrenos de La Roblería, uno de los más cotizados paños del famoso Apalta que les permitió codearse de igual a igual con bodegas tan prestigiosas como Lapostolle y Montes.

Aunque Ventisquero hoy cuenta con el mismo prestigio que otras bodegas de tradición centenaria, se mantiene fiel a su condición de viña nacida en el siglo XXI: explorando nuevos territorios, donde han sido el principal impulsor del cultivo de variedades blancas en el Huasco, y en otros casos navegando contra corriente, como al concentrar su producción de Syrah en la calidez de Apalta a pesar de contar con extensos terrenos en Leyda y San Antonio.

Pangea es la nave insignia del viñedo en materia de Syrah, con 22 meses de crianza en barrica de roble francés y otros 18 de guarda en botella antes de ser liberado al mercado. Sin embargo estos casi cuatro años de espera desde su vendimia se reflejan en su costo, cercano a los U$ 60.-, por lo que manteniendo la calidad y origen, pero reduciendo los tiempos de crianza, nos entregan su excelente Grey Glacier Single Block 24 Apalta Vineyard que nos permite dar una mirada a la riqueza frutal de un Syrah nacido lejos del oleaje marino.

Review

El majestuoso Glaciar Grey, junto al gélido lago formado por su deshielo, marca el punto de unión entre los Campos de Hielo Patagónico y las imponentes moles de granito del Parque Nacional Torres del Paine, y es el nombre elegido por Ventisquero para su etiqueta insignia dentro de gama media.

Cultivado en suelo de granito cubierto por un sustrato de arcillo-arenoso, este Syrah pasa por una crianza de 18 meses en barricas de encina francesa, 33% de primer uso, y posterior reposo de ocho meses en botella.

A la vista se nos presenta de un rubí profundo cruzado por intensos brillos violáceos perceptibles al agitar nuestra copa.

Nariz absolutamente vertical dominada por arándano y mora madura que se presentan en sucesivas capaz de intensidad, acompañadas de suaves aromas de oliva, hierba provenzal y grafito.

El perfil se mantiene en boca donde nuevamente la fruta madura de suave dulzor, equilibrada en buena acidez, domina su cuerpo de estructura media, seguido de los taninos firmes propios de la cepa aunque con una sensación menos gruesa que otros, para finalizar con amargor de brett en su medida justa y gratas notas de cassis.

En cuanto a su maridaje, cuando hablamos de Syrah solemos pensar inmediatamente en cordero o cortes grasos de cerdo. Pero la riqueza frutal y verticalidad de este Grey Glacier abre la opción de ser buena compañía para platos menos densos pero de sabores igualmente intensos como Pasta alla Puttanesca o una crocante Pizza Marinara en base a passata casera y auténtica masa napolitana.

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  1. Pingback: Syrah para Veganos

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