Marqués de Casa Concha Etiqueta Negra – el Rey de los Marqueses

Si hablamos en términos genéricos, sin mencionar etiquetas, los grandes vinos de Nuevo Mundo corresponden a varietales, como son el Syrah australiano, Sauvignon Blanc neozelandés, Zinfandel californiano, Malbec argentino o Cabernet Sauvignon chileno; en cambio los mejores mostos de los países latinos de Europa nacen de un ensamblaje como el caso del Rioja español, Bordeaux francés o Chianti italiano. La razón de esta diferencia es simplemente un milenio o más de historia vitivinícola.

De acuerdo a los usos habituales de la industria, los que en muchos países están normados por ley, un varietal se define como aquel vino donde el 85% o más de las uvas utilizadas corresponden a una misma cepa y de igual forma cualquier corte compuesto por dos o más tipos de uva pero en donde ninguna de ellas supera el 85% de la mezcla debe ser etiquetado como un ensamblaje.

En base a lo anterior un vino hecho 100% en base a uva Carmenere obviamente será etiquetado como tal, pero también mantendrá esta condición si por ejemplo cuenta con un 85% Carmenere y un 15% Cabernet Sauvignon, en cambio si en su mezcla contará con un 84% Carmenere y 16% Malbec o cualquiera otra cepa nos encontraremos en presencia de un ensamblaje.

Todas cepa tiene sus virtudes pero también presentan defectos. Así encontramos que Cabernet Franc, Merlot y Carmenere poseen un cuerpo sedoso, exquisitas notas de frutas negras, taninos amables y especiados en el caso de la última, pero también presentan una relativa baja acidez que atenta contra sus posibilidades de guarda prolongada y al tener una muy lenta maduración suelen contener altas concentraciones de pirazina que se expresa en un sabor y aroma a pimiento verde que en la mayoría de las ocasiones resulta bastante poco grato; por su parte Cabernet Sauvignon y Malbec tienen una muy buena cuota de acidez, expresiva mezcla de frutos rojos y negros, taninos firmes con dejo a mentol la primera y dulce de leche la segunda, pero sobre todo al ser criados en roble presentan un cuerpo algo sobre estructurado, en especial en sus primeros años, y sus taninos, aunque firmes, se muestran duros y maderosos; y en otro ejemplo el Petit Verdot nos entrega deliciosas notas de cassis en nariz y boca pero habitualmente peca de un cuerpo en extremo grueso que obliga a esperar varios años hasta que pueda considerarse fácilmente bebible.

Continuando con el ejemplo de las cepas anteriores si ensamblamos un vino en base a Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot podemos obtener la estructura firme, alta acidez y tanino mentolados del primero, el cuerpo y taninos amables del segundo, y las notas de cassis del tercero, obteniendo así lo mejor de cada uno.

En un varietal valoramos principalmente como una cepa se expresa en determinado valle, sin embargo en un ensamblaje además de esto apreciamos la experiencia del enólogo combinando lo mejor de cada y generando una maravillosa sinergia en donde el total resulta mayor a la suma de sus componentes.

Review

Marqués de Casa Concha es una de las etiquetas más valoradas de Viña Concha y Toro, y en su esencia busca entregar varietales que expresan la tipicidad de sus valles de origen encontrándose en la colección Chardonnay y Pinot Noir de Limarí, Merlot y Malbec del Maule, Carmenere de Peumo, Cabernet Sauvignon y Syrah de Maipo, y Cinsault Rosé de Itata, sin embargo es en el hermano mayor de la línea, Marqués de Casa Concha Etiqueta Negra, donde podemos valorar en pleno la propuesta y apuesta de Marcelo Papa, enólogo de la etiqueta.

Este Black Label, compuesto en su añada 2018 por un 73% Cabernet Sauvignon, 17% Cabernet Franc y 10% Petit Verdot, proviene del viñedo El Mariscal ubicado a 650 msnm en la comuna de Puente Alto, Maipo Andes, con parras plantadas hace casi veinte años sobre suelos de origen aluvial, pedregosos y pobres en nutrientes que entrega plantas de racimos concentrados y maduros.

En su crianza pasa por 16 meses de guarda en barricas de roble francés 60% nuevas y 40% usadas, y su concentración de aromas y sabores, sumada a su alta acidez le entrega un potencial de guarda de 20 años.

Este vino de hermoso tono púrpura y borde rubí, nos entrega en su nariz grosella negra, arándano, cereza, tabaco rubio, clavo, cassis y el clásico mentol del Maipo; mientras en su boca frutal y golosa nos muestra una marcada acidez, taninos sedosos con dejo mentolado, aún con presencia maderosa pero le sobran años para integrar. Su final rebosa cedro, mokka y cassis y deja un grato dulzor de frutas maduras en el retrogusto.

Versátil a la hora del maridaje es, obviamente, una excelente opción para carnes asadas o guisadas en hierbas provenzales, pastas acompañadas de salsa en base a tomate, cualquier tipo de quesos y tacos en base a barbacoa y asadas.

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