Extra Brut de Casa Boher – Burbujas Mendocinas

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Bourgogne y Champagne se encuentran distanciadas por tan sólo doscientos cincuenta kilómetros, el principal cultivo vitivinícola de ambas regiones se concentra en Pinot Noir y Chardonnay, sin embargo mientras Champagne es de sobra reconocida por su espumoso homónimo, su producción de vinos tradicionales es casi irrelevante en el concierto mundial: y al contrario mientras Bourguignon Noir y Chablis, junto a los demás vinos de la Bourgogne, son un verdadero objeto de culto, el Cremant producido en la región no alcanza mayor notoriedad.

En estas profundas diferencias obviamente no inciden las cepas, pero tampoco es un asunto sólo de clima, suelo y terroir, sino en una gran medida en la especialización y vocación vitivinícola de cada región.

Al otro extremo del mundo del vino ocurre algo muy similar. Casablanca en las costa central de Chile y Mendoza en las alturas andinas de Argentina están separadas prácticamente por los mismos doscientos cincuenta kilómetros en línea recta, claro que con una cordillera y el mismísimo monte Aconcagua de por medio.

El Chardonnay y Pinot Noir cultivado en los valles de la costa chilena son reconocidos como uno de los mejores vinos de clima frío del Nuevo Mundo, sin embargo esta materia prima no ha sido suficiente para consolidar un sólida industria de espumosos y los avances logrados se limitan al esfuerzo de pequeños productores o a puntuales proyectos de las grandes bodegas.

Por su parte Mendoza concentra prácticamente tres cuartos de la producción mundial de Malbec y su Cabernet Franc gana justa fama, sin embarga sus varietales Chardonnay y Pinot Noir se mantienen en un lugar secundario, pero esto cambia radicalmente a la hora de dotar a sus mostos de burbujas pues en materia de espumosos la región ha ganado merecida fama y prueba de ello es que reputadas bodegas europeas como Chandon y Mumm han establecido en este rincón de Argentina su base de producción para el Hemisferio Sur.

Review

Uno de los buenos ejemplos de grandes espumosos en Mendoza en la Casa Rohell Boher, bodega fundada a fines del siglo XIX por Bernardo Martinez y que tras varias décadas alejada de a producción fue recuperada en 1999 por el enólogo Alejandro Martinez Rosell, nieto del fundador.

La bodega ha concentrado su producción en vinos espumosos a través del método Champenoise, como es el caso de su Extra Brut, hecho en base a coupage 70% Pinot Noir y 30% Chardonnay con crianza de 18 meses en contacto con sus lías.

Este vino espumoso se nos presenta de un tono amarillo pálido con brillos cobrizos, burbujas pequeñas y de buena persistencia, y con una nariz que expresa las clásicas notas de bollería del método tradicional además durazno maduro, zeste cítrico y manzana verde.

En boca se muestra fresco, seco y ligero, de marcada acidez, cuerpo de cremosidad media, sabores conforme a nariz; final cítrico y particularmente licoroso sin exceso de amargor.

Es una excelente opción no tan sólo para brindar o disfrutar en una terraza durante una tarde veraniega, sino también funciona muy bien maridando frituras delgadas o platos marinos como fritos de pescado o carpaccio de pulpo.

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