Casa Real Cabernet Sauvignon – la nobleza de Alto Jahuel

Para quienes no lo conocen Alto Jahuel es un conjunto de cerros que se alzan desde la ribera sur del Río Maipo hasta empalmar con el macizo andino en el sector del Parque Nacional Río Clarillo, siendo en la práctica un brazo cordillerano de baja altura que penetra el valle longitudinal.

Este accidente geográfico es es en gran medida el responsable de las internacionalmente reconocida calidad de los vinos del Alto Maipo, aunque quizás injustamente ninguna botella lleve su nombre, no exista como Denominación de Origen e incluso buena parte de las uvas que se favorecen de su presencia no se cultiven en sus laderas.

En términos administrativos Alto Jahuel actúa como límite natural entre las comunas de Buín y Pirque, y en términos enológicos precisamente el rol clave de estas serranías es proteger el terroir pircano.

El flanco occidental de estos montes, desprendidos de Los Andes, a primera hora del día actúa como una barrera que detiene el avance de “la vaguada costera”, un habitual neblina matinal que la acción de los vientos del Pacífico y los frentes de baja presión arrastran desde el Pacífico siguiendo el curso del río Maipo humedeciendo los campos, difuminando los rayos solares y de paso comprimiendo el aire sobre la capital impidiendo que se disperse su gruesa capa de smog. De esta forma cuando nos encontramos con una gris y fría mañana en los campos de Buín es muy probable que al oriente de Alto Jahuel, en Pirque, el sol brille en plenitud favoreciendo la madurez y la concentración frutal de las cepas de clima cálido que allí se cultivan.

Durante los cada vez más escasos días lluviosos la suave pendiente de estos cerros arrastra las aguas sin provocar mayor erosión gracias a la composición pedregosa y de buen drenaje de sus suelos, hidratando las vides a su paso y fortaleciendo los afluentes cordilleranos.

De regreso al verano, pero esta vez hacia el final del día, el protagonismo pasa al flanco oriental de la serranía que también actúa como una barrera, pero esta vez de los fríos vientos que descienden de los glaciares andinos encausándolos a través del valle del Alto Maipo, provocando así un dramático descenso de la temperatura, brusca oscilación térmica que resulta vital para que el Cabernet Sauvignon preserve su preciada acidez que redundará en las altas opciones de guarda de sus vinos.

De esta forma Alto Jahuel no es en sí mismo el terroir, pero es gran medida el principal responsable de este, un actor aparentemente secundario y para muchos desconocidos pero que es al final el que carga sobre sus hombros la tarea de sustentar a los extraordinarios vinos pircanos.

Según la prestigiosa revista británica Decanter tan solo seis vinos chilenos pueden considerarse verdaderos Íconos, la mitad de ellos con cuna en el Maipo Andes y dos nacidos a la sombra de Alto Jahuel: Don Melchor de Viña Concha y Toro y Casa Real Reserva Especial, este último catalogado por el mismo magazine un paso más allá dándole el título de verdadera Leyenda.

Este Casa Real Reserva Especial es un selecto Cabernet Sauvignon criado por 20 meses en barrica de roble francés que por su precio, acorde a su condición de Leyenda del Nuevo Mundo, puede resultar privativo o reservado tan solo para ocasiones muy especiales. Afortunadamente para nosotros, consumidores y amantes del vino, la bodega también nos entrega su hermano menor: Casa Real Escudo de Familia, el que nos permite dar una mirada a precio asequible a los magníficos mostos con raíz en Alto Jahuel.

Viña Santa Rita fue fundada en 1880 por don Domingo Fernández Concha pero al poco tiempo aso paso a control de su yerno don Vicente García Huidobro, apellido al que estuvo ligada hasta la década del ’80 cuando se integra a la propiedad del grupo empresarial Claro, aún así la etiqueta de este vino hace honor a la familia García Huidobro cuyo fundador fue nombrado Marqués de Casa Real por la corona española a fines del siglo XVIII.

Review

Hecho en base a uvas provenientes de viñedos de la parte baja de Alto Jahuel en Pirque plantados hace más de veinte años sobre terrazas aluviales pedregosas y de muy buen drenaje, que reduce el crecimiento de las vides obligándolas a concentrar aroma a sabor en sus uvas en racimos pequeños y homogéneos.

El proceso de Casa Real Cabernet Sauvignon es supervisado por su enólogo Sebastián Labbé donde el mosto tras su fermentación es criado por 14 meses en barricas de roble francés 20% nuevas.

Lo que nos encanta de este vino, además de su hermoso tono rubí profundo, es que expresa su nariz todo aquello que esperamos encontrar en un representante del Maipo Andes: ciruela roja, guinda, cereza, grosella negra, cassis y mentol, además de un suave aporte de barrica en forma de vainilla, clavo y tabaco rubio.

En boca encontramos un perfecto equilibrio entre estructura y fluidez, suave dulzor de fruta madura balanceado en acidez viva y persistente, taninos robustos con exquisito dejo mentolado y largo e intenso final donde se mezcla café expreso y cassis.

A la hora del maridaje obviamente es perfecto compañero de carnes asadas y guisadas, pero también de quesos maduros, charcutería de buena crianza y en especial pastas rellenas, como unos deliciosos ravioli de carne acompañados con el un clásico tuco italiano o rioplatense.

Salud!!!

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