Micas de Tabalí – Carmenere en su día

Hace tan solo unos días, el pasado 24 de Noviembre, se celebró el día del Carmenere que conmemora los veintiséis años del redescubrimiento de la cepa, y aunque la historia al respecto es conocida, incluso la hemos comentado más de una vez en este sitio, en estas fechas nunca está de más recordarla.

A mediados del siglo XIX un grupo de empresarios chilenos, convencidos del desaprovechado potencial de estas tierras para la producción de vinos, trajo desde Francia una serie de cepas nobles que sentarían la base de la actual industria vitivinícola nacional y que hasta ese entonces se limitaba a la producción de vinos País y Moscatel introducidos al principio de la colonia por los conquistadores hispanos.

Dentro de las cepas tintas y tras una serie de estudios realizados en la Quinta Normal se determinó que el mayor potencial de adaptación y producción de vinos de alta calidad se concentraba en las cepas Cabernet Sauvignon y Merlot que prontamente cubrieron con sus parras las terrazas precordilleranas.

Paralelamente en 1863 se produce en el Hemisferio Norte un importante brote de filoxera, insecto parásito de la vida que se alimenta de sus raíces secando la parra en un par de años, que se extendió violentamente por territorio francés al punto de llevar a la extinción varias variedades de uva, entre ellos el Carmenere.

Más de un siglo después y de regreso en Chile algunos trabajadores de Viña Carmen comenzaron a presentar serias dudas sobre la naturaleza de las parras de Merlot cultivadas en el viñedo Alto Jahuel. Para zanjar el asunto se invitó al destacado ampelográfo francés Jean-Michel Bourquisot, de paso por Chile con ocasión de un congreso, a visitar las plantaciones en cuestión.

El veredicto del experto galo fue lapidario: la uva en cuestión en ningún caso era Merlot sino que la hasta ese momento supuestamente extinta Carmenere.

El resto de la historia es conocido. La cepa se convirtió en el emblema del vino nacional y su producción se volvió tan masiva que incluso en algún momento afectó la calidad de los mostos resultantes. Sin embargo tras un par de décadas de conocimiento de esta “nueva” cepa hemos aprendido mucho acerca de su cuidado en el viñedo, su correcta vinificación y cuales son los terroir adecuados para su cultivo, dando lugar a magníficos exponentes en el norte del valle del Maipo, la cara oriental de la Cordillera de la Costa en el Maule, el valle de Apalta en Colchagua, y sobre todo en la localidad de Peumo, emplazada sobre los faldeos occidentales de Cachapoal.

Viñas Viejas debe su nombre a ser unos de los viñedos más antiguos de Peumo, plantado en 1950 supuestamente en base a Merlot, fue posteriormente depurado en la década del 90 manteniendo solo las parras de Carmenere que eran las mayoritarias y ya cuentan con casi setenta años. En la actualidad el mosto obtenido de sus vides da vida a Micas de Viña Tabalí.

Review

Las parras de Micas están plantadas a 300 msnm sobre laderas de suelo granítico en los faldeos orientales de la Cordillera de la Costa. Su orientación norte permite que sus uvas obtengan mayor cantidad de horas de luz durante el verano, asegurando así su correcta madurez, a la vez que suaves brisas procedentes del Océano Pacífico refrescan la uvas manteniendo aceptables niveles de acidez.

Luego de su vendimia y fermentación, el vino es criado durante 18 meses en barrica de roble francés.

A la vista se nos presenta de un tono púrpura profunda con delgado borde rubí y lágrima gruesa.

Su nariz expresa su riqueza frutal con notas de frutas negras como mora, arándano y maqui, además de tonos de especias, pimienta negra junto a aquellos aportados por barrica, principalmente cacao y tabaco rubio, a los que se suma la expresión de su pirazina madura que nos recuerda pimiento rojo asado.

En boca es un vino maduro, terroso y de buena estructura, sin pecar de exceso de grosor; acidez media, taninos sedosos y especiados, y un final suavemente licoroso con delicado dejo de verdor que refresca la mezcla.

Un vino ideal para acompañar aquellos platos clásicos del repertorio nacional como empanadas de horno, carne plateada o pastel de choclo, pero también preparaciones más internacionales como queso camembert asado, pollo al vino, ratatouille y sobre todo quiches rellenas de champiñones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s