Viñedos Lo Abarca Nro2 – la Nueva Generación de Casa Marín

El mundo vitivinícola, quizás más que cualquier otra industria, se fundamente en una fuerte tradición familiar donde el manejo del viñedo y la producción de vinos suele ser una posta que se va pasando de padres a hijos. Entonces uno de los principales desafíos de la nueva generaciones de viñateros es encontrar el justo equilibrio entre mantener la herencia familiar, expresada en el prestigio de sus etiquetas, y marcar un sello propio que enriquezca su “Maison” y pasa a formar parte del legado.

Sobran historias de quienes se han limitado a un rol de mero administrador de lo hecho por padres y abuelos dejando en el recuerdo tan solo su fotografía en la presidencia del directorio como también de quienes en busca de “pasar a la historia” han establecido cambios tan radicales que han terminado por desdibujar casas centenarias.

No existen reglas claras sobre como manejar estos procesos y en gran medida se termina haciendo camino al andar, sin embargo en todos los relevos generacionales “exitosos” el factor común ha sido amor por la tierra y pasión por el vino.

Esta pasión llevó a Alessandra Mernier Lapostolle a reinventar su casa mediante la producción de vinos en el valle de Colchagua tras vender la marca Grand Marnier al grupo Cinzano; o a Miguel Torres, heredero de viñedos de más de trescientos años en España, a instalar una filial con su nombre en el valle de Curicó; o llevó a Aurelio Montes Jr. a tomar bajo su cargo la dirección de Kaiken, compitiendo en la producción de Malbec con quienes dieron fama a la cepa; o también a Felipe Marín a desarrollar vinos con identidad propia dentro de la revolucionaria bodega costera instalada por su madre.

Marilú Marín fue la primera mujer enólogo en destacar en Chile, también la primera en dirigir su propio viñedo que a su vez es uno de los más próximos al Océano Pacífico en América. La apuesta de esta mujer redundó en una de las mejores bodegas de blancos a nivel mundial que tiene entre sus insignias a Cipreses Vineyard, galardonado en más de una ocasión como el mejor Sauvignon Blanc del mundo.

Para Felipe, su hijo también enólogo, hubiera sido sencillo dedicarse a mantener y administrar el prestigio de Casa Marín, pero en esa necesario búsqueda de identidad decidió lanzar su propia línea de vinos, Viñedos Lo Abarca, que aunque cobijados por la casa materna implicaban la difícil tarea de competir nada menos que con el mismo Cipreses.

Review

El Sauvignon Blanc Viñedos Lo Abarca Nro 2 provienen de la plantación Tierras Blancas, por sus suelos calizos y ricos en depósitos marinos, emplazados en la localidad de Lo Abarca a pocos kilómetros de la franja costera de Cartagena.

Su base está en parras de apenas diez años cuyo mosto es criado por siete meses en contacto con sus lías dentro de barricas de roble francés usadas.

Amarillo pajizo y traslúcido a la vista. En nariz es una perfecta comunión de mar y campo con notas de suave durazno blanco maduro, espárrago, alcachofa, pasto verde, un sútil dejo a cebollín y marcada presencia mineral en salina.

En boca la crianza en roble se traduce en elegancia pero en ninguna medida afecta su cuerpo fresco y ligero, Perfil seco, acidez viva, y un largo final exquisitamente salino y mineral marcan su paso por paladar.

Excelente opción para beber como aperitivo o disfrutar de una terraza en una calurosa tarde veraniega, pero también para acompañar platos ligeros, preferentemente marinos, destacando sobre todo a la hora de maridar Tiraditos, Tártaro o un clásico Ceviche Peruano.

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