Dulce Itata de Undurraga – Identidad y Dulzor en Equilibrio

El mayor problema de quienes quiere imitar el Champagne es simplemente que espumosos hay mucho y Champagne hay uno solo.

Podemos utilizar el mismo coupage y método de producción, pero difícilmente podremos reproducir el terroir del corazón de Francia ni emplear los licores de expedición que las principales casas champañeras mantienen como un secreto sagrado.

Además intentar acercarse al sabor de la burbujas francesas resulta costoso, método tradicional y al menos tres años de crianza, cuestión que termina por traspasarse al consumidor que usualmente queda con la sensación de haber pagado un alto costo por algo que no cumple en un cien por ciento lo que promete.

Bien lo entendieron españoles e italianos que desde principios del siglo pasado impulsaron sus propias burbujas, con cepas y métodos productivos distintos a las francesas, dando origen así a sus exitosas DOs Cava, Asti y Prosecco, aprovechando las uvas propias de su territorio y adaptando la forma de elaboración a la realidad de sus eventuales consumidores.

Quienes han optado por este camino diferenciador han logrado entregar a sus mostos un importante valor agregado de expresión de terroir y conexión con la tradición del territorio que resulta mucho más interesante de conocer que meras imitaciones, buenas o malas, de un vino inigualable.

En las últimas décadas en nuestro país han surgido interesantes propuestas absolutamente alejadas del coupage Chardonnay/Pinot Noir que se han conectado con antiguas tradiciones viñateras o con las cepas más emblemáticas de determinados valles.

Algunos ejemplos son Costero Extra Brut de Viña Apaltagua, hecho en base a una inusual mezcla de Chardonnay y Sauvignon Blanc, fieles representantes del valle de Casablanca; Estelado de Miguel Torres y Brut Blanc de Noir de Schwaderer Wines, que rescatan nuestra uva más antigua: la cepa País, y Dulce de Undurraga que tiene como base el Cinsault, la uva más abundante y representativa del valle de Itata.

Todas estas propuestas no cuentan con las burbujas pequeñas del Champagne que ascienden por copa en perfecta corona, ni sus aromas a mazapán y bollería o su envolvente sensación cremosa en boca, pero con lo que si cuentan, y de sobra, es identidad.

Particularmente interesante es el caso de Dulce, que como su nombre lo indica se adentra en un tipo de espumoso que usualmente resulta hostigoso y cansador, pero que en este caso resulta perfectamente llevadero merced su viva y persistente acidez que aporta el equilibrio necesario.

Review

Dulce es elaborado por método Charmat, o segunda fermentación en estanque, en base a un 100% de uvas Cinsault del valle de Itata, extraídas de suelos arcillosos sobre altos lomajes que permiten una mejor absorción de luz y captar las ráfagas de viento que refrescan y permiten una maduración más lenta que asegura conservar en mejor medida su acidez.

El mosto es criado durante tres meses en contacto con su lías antes de pasar a su segunda fermentación por lapso de cuarenta días tras lo cual se le agrega el licor de expedición y embotellado.

Espumoso amarillo claro con trazos rojizos, burbuja abundante y nariz rica en berries y suaves notas de miel.

En boca el dulzor presente es equilibrado a su marcada acidez con un final suavemente cítrico.

Ideal para beber como aperitivo, dado su bajo grado alcohólico, o acompañar postres como cheesecake o pannacotta.

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