Cipreses Vineyard Sauvignon Blanc – Litoral de los Poetas

En el litoral sur de la región de Valparaíso, enclavada entre los roqueríos que plantan cara al Océano Pacífico se encuentra Isla Negra, el lugar donde Pablo Neruda levantará su hogar para contemplar junto a Matilde.

“El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría,

Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto,

Oh tú, jarra de vino,

En el desierto con la sabrosa que amo, dijo el viejo poeta,

Que el cántaro de vino al beso del amor sume su beso”

Oda al Vino – Pablo Neruda

Solo diez kilómetros al sur del bastión nerudiano se encuentra un pequeño balneario de amplias playas de arena oscura donde otro poeta, o más bien antipoeta, dejó transcurrir sus años hasta superar el siglo

“¿Hay algo, pregunto yo, más noble que una botella

de vino bien conversado entre dos almas gemelas?…

El vino puede tomarse en lata, cristal o greda

Pero es mejor en copihue, en fucsia o en azucena…

Si me dieran a elegir entre diamantes y perlas

Yo elegiría un racimo de uvas blancas y negras…”

Coplas del Vino – Nicanor Parra

De nuevo otros diez kilómetros al sur y se alcanza la otrora señorial Cartagena que con sus palacetes colgando de los cerros da cuenta de sus años de gloria, entre estos aquel en el que el atormentado Vicente Huidobro pasó sus últimos años y quien si bien no escribió del vino sus versos relatan embriagueces similares.

“Mujer, el mundo está amueblado por tus ojos,

Se hace más alto el cielo en tu presencia,

La tierra se prolonga de rosa en rosa,

Y el aire se prolonga de paloma en paloma…”

Altazor Canto II – Vicente Huidobro

Y finalmente desde Cartagena otro transito de diez kilómetros, pero esta vez en dirección al oriente nos lleva a un sector rural conocido como Lo Abarca donde las vides en otoño pintan las colinas de un atardecer eterno. Este es el hogar de otro poeta o más bien de una familia de ellos, aunque su poesía no se expresa en versos sino en la perfecta conjunción de uva, clima y suelo que nos entregan los vinos de Casa Marín.

No hay dudas de que en Casa Marín los vinos blancos alcanzan su punto más alto en territorio nacional de la mano de un terroir en algún momento considerado extremo por su cercanía con el Océano y el tesón de su fundadora María Luz Marín quien ha convertido a Lo Abarca en un verdadero lugar de culto para la vitinicultura nacional que tiene a Cipreses Vineyard, Sauvignon Blanc elegido en dos ocasiones como el mejor del mundo, uno de sus buques insignia.

Review

Cipreses Vineyard nace de laderas de suelos graníticos y piedra caliza, donde sus uvas están permanentemente expuestas al frío de la corriente de Humboldt que las dota de su elegante acidez.

Tras la vendimia, maceración y fermentación, el 90% del mosto es criado durante cuatro meses en acero inoxidable manteniendo contacto con sus lías y el 10% restante en barricas de roble francés.

Esta Sauvignon Blanc de un amarillo, pálido y traslúcido expresa en su delicada nariz fruta blanca madura, zeste de lima, pasto verde, espárragos y un marcado dejo de ají verde; mientras en su boca es fresco, seco y ligero, pero sedoso, dotado de una acidez punzante y persistente en paladar, y un final , fiel expresión de su origen, salino y mineral.

Además es uno de los pocos varietales de esta cepa en Chile con verdadera y real opción de envejecer en cava hasta alcanzar ocho o diez años.

Su frescura lo hace un perfecto compañero de ensaladas, quesos frescos, pescados crudos y sobre todo mariscos como machas a la parmesana, ostiones gratinadas u ostras al natural.

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