First Edition Cabernet Sauvignon de Valle Secreto – Cachapoal Andes

Injustamente relegado a un lugar secundario, el valle del Cachapoal reúne magníficas condiciones para la producción sobre todo de tintos en su perfil más clásico, estructurados, elegantes, de marcada fruta y buena concetración de alcohol.

La amplia precorillera del valle, también llamada Cachapoal Andes, esta regada de explanadas cerradas en su flanco oeste por una línea de cerros bajos, comparados con la habitual altura de la Cordillera de la Costa, que permiten mayor cantidad de horas de luz en sus particularmente cálidos días estivales merced un clima mediterráneo semi árido. Estos mismo cerros actúan como una barrera frenando el ingreso de las nieblas bajas procedentes del Océano Pacifico, de esta forma con días largos, calurosos y despejados la correcta madurez, con la consiguiente concentración frutal, es una de las principales característica de sus mostos.

Pero solo fruta madura no es necesario sinónimo de un buen vino, y al contrario puede resultar en defecto si su dulzor no cuenta con el adecuado equilibrio.

Los altos de la cordillera de O’Higgins, algunos kilómetros al este del Parque Nacional río Los Cipreses, constituyen un reducto inexpugnable, no solo por la ausencia de caminos sino también porque al concentrar las reservas de agua de la minería del cobre el acceso se encuentra vedado para el común de los mortales siendo una de las pocas excepciones aquellos huéspedes del Puma Lodge que gracias al helisky pueden saltarse vallados, cercas, controles y trámites burocráticos.

Este territorio cordillerano forzosamente virginal difiere considerablemente de lo que habituamos ver en los centros de sky de la región metropolitana o de los montes cubiertos de araucarias en el sur de Chile. Los altos valles que se extienden entre el Picos del Barroso y el volcán Palomo parecen mas bien un paisaje extraído de los campos de hielo patagónicos con explanadas cubiertas por nieves eternas donde sobresalen monumentales agujas de granito similares a una imagen invernal de las Torres del Paine, y en su extremo suroriental, a solo un par de kilómetros de la frontera con Argentina, el magnífico Glaciar Universidad, el más grande de la zona central y uno de los más extensos de Los Andes.

Cada tarde las ráfagas de viento oriental arrastran estos estos hielos milenarios, la habitual alta presión nocturna las conduce y mantiene agazapadas a los profundo del sinfín de cajones que alimentan el curso alto del río Cachapoal hasta desembocar precisamente sobre los viñedos emplazados al interior de antiguos pueblos como Coya, Machalí, Requinoa o Pelequén, enfriando sus uvas, con una oscilación térmica que puede incluso superar los veinte grados entre el día y la noche, y de esta forma preservar su valiosa acidez que además de equilibrar el dulzor aportado por el sol les posibilita una larga crianza y guarda.

¿Por qué entonces un valle de tan privilegiada condiciones no alcanza una mayor fama entre los terroir nacionales?

Varios factores inciden en esta realidad. En primer término algunas de las bodegas más identificadas con el valle, como Misiones de Rengo y Chateau Los Boldos, orientaron sus producciones a la masividad exigiendo al máximo el rendimiento de sus viñedos, etiquetando bajo la DO Valle Central, acortando los procesos de crianza, lo que generó cierta fama de vino de baja calidad, si bien se debe mencionar que en los últimos años con sus respectivas respectivas líneas Gran Reserva Cuvee y Vielles Vignes ambas viñas entregan una calidad sobresaliente para su precio.

Sumado a lo anterior algunos de los grandes vinos e iconos producidos en la zona si bien provienen de viñedos de la zona pertenecen a bodegas con cuarteles generales en otros valles. un ejemplo de estos son Altair y Cabo de Hornos, magníficos ensamblaje y Cabernet Sauvignon respectivamente, que cuentan con la DO Cachapoal pero son asociados a la curicana Viña San Pedro.

Quizás también ha sido un error no potenciar la identidad local de sus vinos. Lo que si ocurre en el Maipo que se beneficia del prestigio de Pirque, Puente Alto y Alto Jahuel, o Colchagua favorecido por la fama de sus terroirs de Apalta, Los Lingues, Marchigüe y Paredones. En el caso de Cachapoal el único terruño que ha adquirido vuelo propio es Peumo, uno de los mejores lugares para el cultivo del Carmenere en Chile, pero que representa la cara oeste del valle, de mayor influencia marina, mientras en el soleado Alto Cachapoal no se ha potenciado el valor y la identidad de Coya, Requinoa o Pelequén.

Finalmente podemos agregar a lo anterior que aunque un gran número de visitantes no es sinónimo de buenos vinos, si es cierto que el enoturismo es clave en el prestigio de un valle. En ese sentido la oferta de Cachapoal hasta hace poco se limitaba a iniciativas individuales sin buscar agregar valor manteniendo al valle muy por detrás del Maipo, que aprovecha su cercanía con Santiago, Casablanca que enmarca el paso por sus viñedos en una completa visita al litoral central, o Colchagua que arma una oferta conjunta de bodegas, gastronomía y tradiciones criollas.

En el último tiempo la suma de las iniciativas del gobierno regional, empresarios viñateros, hoteleros y artesanos de la zona ha permitido estructurar una Ruta del Vino de Cachapoal en donde la visita a bodegas se une al reconocimiento del patrimonio cultural aportado por las artesanía de Doñihue, las antiguas haciendas que jugaron un rol fundamental en la independencia del país y la arquitectura patrimonial de Sewell.

Viña Valle Secreto, bajo la direccción de Antonio Punti Ferrer, es una de las bodegas que ha apostado por poner en valor el Alto Cachapoal con vinos que reflejan a la perfección la identidad del valle, rescatando el valor patrimonial de su hacienda que cuenta con una capilla jesuita construida en 1830 y enmarcándola dentro del rescate de la zona típica Requinoa-Pelequén.

First Edition Cabernet Sauvignon, Alto Cachapoal, Viña Valle Secreto

Valle Secreto se emplaza seis kilómetros al interior del antiguo pueblo de Pelequén, famoso por su iglesia de piedra rosada, en el sector de Los Maquis, justo en el punto donde el cañón del Estero Riquelme se abre en un pequeño valle de arcillosos suelos aluviales que reúne el calor de sus largos y luminosos días veraniegos y sus fríos vientos nocturnos.

Review

First Edition Cabernet Sauvignon es un tinto fiel reflejo de su valle, rico en fruta madura que se refleja en sus 14,5% de alcohol, con 12 meses de crianza en barricas de roble francés y otros 12 meses de guarda en botella antes de salir al mercado.

Vino rubí medio de borde rosado y ribete claro. Su nariz expresa guinda, compota de mora, provenzal, clavo y tostado de barrica.

En boca abre maduro y de buen volumen en cuerpo. Su dulzor frutal se equilibre en su acidez viva y un leve amargor de hierba provenzal. Su tanino a un par de años de cosecha se muestra firme y nervioso; final particularmente largo nos entrega hierba, licor y un suave dejo a mentol que se extiende calidamente al retrogusto.

Aunque aparentemente grueso, no es un vino difícil de beber joven si se somete a una adecuada oxigenación, si bien su mejor momento estará después de algunos años en cava.

Obviamente su maridaje natural son las carnes, en especial asadas, los guisos de sabor criollo pero también viene bien con preparaciones en base a legumbres, en especial si estas contienen el aporte graso del cerdo como unos porotos con longanizas o unas lentejas al vino con sofrito de tocino como base.

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