Cuvee Alexandre Atalayas Vineyard Chardonnay – Digno heredero

Aunque la historia del vino se inicia en plena Edad de Bronce su concepción actual, envasado en una botella y con una etiqueta que lo identifique, surge recién a fines de la Edad Media en los países latinos de Europa, hoy los principales productores a nivel mundial, época en que la propiedad de los viñedos pertenecía a la alta nobleza, barones, condes, duques y reyes, o en su defecto al clero que en términos prácticos gozaba del mismo estatus.

La Revolución Francesa descabezo, literalmente, los títulos nobiliarios pero en ningún caso derribó los Chateaux que pasaron a propiedad, o Dominio, del creciente poder político y económico de la burguesía lo que redundó en que el nombre familiar estampado en una etiqueta de vinos continuará siendo un símbolo aristocrático por excelencia.

Sólo algunas décadas tras de la Revolución Jean Baptist Lapostolle estableció una destilería en la villa de Neauphle-le-Chateau, cuarenta kilómetros al oeste de Paris. Un par de décadas después su nieta contrajo matrimonio con el comerciante de vinos Alexandre Marnier quien tras una serie de ensayos logró agregar licor destilado de la cáscara de naranjas amargas cultivadas en el caribe al cognac producido por la familia de su esposa. Este brebaje, bautizado como Grand Marnier, no tardó en convertirse en uno de los licores preferidos por los franceses, condición que mantiene hasta la actualidad, demás de tener una gran aceptación y uso en la repostería gala.

Como una forma de rendir homenaje a la unión del cognac producido por los herederos de Jean Baptist y el destilado de naranjas creado por Alexandre, los descendientes de este último pasaron a usar el apellido Marnier Lapostolle y mantuvieron la tradición familiar en la producción de alcoholes.

En 1994, y luego de recorrer algunas de las principales zonas vitivinícolas del mundo, la depositaria de la herencia familiar, Alexadria Marnier Lapostolle, decide establecer en el valle de Colchagua los cuarteles de un anhelado, y hasta entonces postergado, sueño de contar con su propia línea de vinos de alta gama dando así vida a Lapostolle Wines.

El viñedo colchaguino no tardó en cumplir con las expectativas en él depositadas con el lanzamiento en 1997 de la primera añada de Clos de Apalta, un perfecto ensamblaje bordolés en base a Carmenere, Cabernet Sauvignon y Merlot, que en algunas cosechas también ha considerado Cabernet Franc y Petit Verdot, que en pocos años se consolidó como uno de los principales iconos de la industria nacional.

El año 2008 Wine Spectator, la publicación dedicada a la actividad vitivinícola más importante de los Estados Unidos y de gran influencia internacionesl, escogió a la cosecha 2005 de Clos de Apalta como el “Mejor Vino del Mundo”, siendo hasta la fecha el único mosto ssudamericano en recibir tal distinción, a lo que más adelante sumará el puntaje perfecto (100 puntos) entregado por James Suckling para sus cosechas 2014, 2015 y 2017.

Sin embargo, a pesar de los éxitos cosechados por Lapostolle, no podemos olvidar que la estrella de la familia siempre ha sido su famoso licor Grand Marnier y es por este que en 2016 el conglomerado italiano Campari ofreció la nada despreciable suma de 750 millones de dólares por la totalidad de los activos de los Marnier Lapostolle. Sorprendentemente, a poco andar de concretada la operación, el gigante con sede en Milán tomó la decisión de concentrar sus operaciones tan solo en el segmento de licores y espumantes, donde también es dueño de las marcas Cinzano, Aperol, Wild Turkey y Riccadonna, desligándose de toda su participaciones en actividades vitivinícolas.

En un giro inesperado transcurridos solo seis meses Lapostolle Wines volvió a las manos francesas que los fundaron y así un dominio nacido en las inmediaciones de Paris a poco andar de la Revolución dos siglos después se mantiene vivo en el sur del mundo y extiende su legado bajo la dirección de la sexta generación de la familia liderada por hoy en día por Charles de Bournet Marnier Lapostolle.

Cuvee Alexandre Atalayas Vineyard, Chardonnay, Casablanca, Laportolle Wines

Sin duda Clos de Apalta es un vino de categoría mundial, pero no podemos obviar que es un privilegio de pocos dado su precio cercano a los U$ 200.-; consciente de ello Lapostolle también nos da muestras de su calidad en la etiqueta de gama media Cuvee Alexandre, familia de vinos biodinámicos bautizada en honor del fundador de la tradición familiar y creador del Grand Mernier.

La familia Cuvee Alexandre se alimento de los tres viñedos de la bodega: Apalta, en el corazón de Colchagua y de donde provienen sus variedades tintas Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere y Syrah; Las Kuras, en los altos de Cachapoal, base de sus cuarteles de Sauvignon Blanc; y Atalayas, para sus cepas de clima frío, Chardonnay y Pinot Noir, en la influencia costera del valle de Casablanca.

El lema de viña Lapostolle es “Francés en esencia, Chileno en origen” y es quizás en su Chardonnay Cuvee Alexandre donde esta máxima se cumple a mayor medida, no solo por la sobresaliente calidad alcanzada por sus vinos sino sobre todo por orientarlos a una moderada guarda, tal como suele ocurrir en los ejemplares galos, y no al consumo inmediato propio de la versión nacional de la cepa.

Review

El viñedo Atalayas se emplaza en el flanco suroccidental del valle de Casablanca a tan solo 22 km del Océano Pacífico que gracias a la presencia de la Corriente de Humboldt enfría la capa inferior de la atmósfera provocando nubes bajas y neblinas matinales, sucedidas por altas temperatura a contar del mediodía y frescas brisas oceánicas nocturnas que inciden en una maduración lenta que permite preservar la acidez e intensidad aromática de las uvas.

Su suelo, milenios atrás lecho marino, es de origen granítico aportando sus característicos tonos salinos y una relativa escacez de nutrientes que tras derivar en un bajo rendimientos de las vides asegura la concentración frutal.

Una mitad de la uva es es fermentada en barricas mientras la otra lo hace en estanques de acero inoxidable, luego un 56% del mosto es envejecido en roble francés en su mayoría de tostado medio en una mezcla de barricas nuevas, segundo y tercer uso.

Cuvee Alexandre Atalayas Vineyard Chardonnayse nos muestra de un amarillo pajizo de brillos dorados con una nariz que expresa un exquisito equilibrio entre frescor y elegancia: piña madura, suave membrillo, miel, durazbno deshidratado, crema de leche y mantequilla, aromas a los que tras algunos años de guarda se expanden y fucionan además de agregar un dejo de cáscara de parmesano maduro.

Su boca elegante se mueve en un constante equilibrio: suave dulzor manteniendo un perfil seco, cuerpo untuoso sin perder ligereza. Acidez viva y de larga persistencia. Final donde almendras tostadas y piel de pomelo conversan con una nota salina que se intensifica con los años y que suma un suave dejo de pimienta blanca en el retrogusto.

Estos Chardonnays pletóricos en elegancia representan un desafío a la hora de encontrar su maridaje por que si bien acompañan a la perfección cualquier receta marina, de carnes blancas o pastas con salsas ligeras, se debe tener el cuidado que los alimentos no cubran las pequeñas sutilezas que enriquecen el vino, por lo mismo platos sencillos e igualmente elegantes son la compañía indicada como son una brusquetas caprese, pechuga de ave a las finas hierbas o un tártaro de salmón con trozos de mango y aguacate.

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