Gewürztráminer de Catrala – gélido origen, tropical sabor

Para entender de que cepa estamos hablando hagamos un poco de historia etimológica: En la región del Jura, en Los Alpes franceses, crece una variedad de uva conocida como Savagnin Blanc (no confundir con Sauvignon Blanc); hace más de diez siglos el cultivo de la cepa se extendió hacia el este a través de las planicies alpinas hasta alcanzar y fructificar en la localidad de Termeno en el norte de Italia. Este pueblo tirolés, que aunque italiano su principal lengua es el alemán, también es conocido como Tramin an der Weinstrabe. De esta forma la Savagnin Blanc para los latinos pasó a llamarse Traminer para los germanos. Luego de esto, regresando a territorio francés, a lo largo de los años en Alsacia, al norte del Jura, la variedad mutó en una uva de piel rosada y e intenso aroma que recibió el nombre de Savagnin Rosé, sin embargo en la vecina Baden, en la ribera oriental del Rin, fue llamada “traminer aromática” o en alemán Gewürztráminer.

La merecida fama del Riesling cultivado tanto en Alemania como en la Alsacia francesa mantuvo al Gewürztráminer en un segundo orden dentro de las variedades blancas destinado su producción, virtud de su alta concentración de azúcar residual, principalmente a la producción de vinos dulces mediante vendimia tardía, podredumbre noble o vino de hielo, y es con este mismo fin que la cepa comenzó a ser cultivada con éxito en la región montañosa cercana a los Pirineos en España, donde destacan los vinos producidos en el Somontano; en las frías zonas vitivinícolas de Oregon y Washington, como también en la costa este de los Estados Unidos; y en los nublados valles costeros de la zona central de Chile.

Sin embargo el Gewürztráminer no estaría eternamente destinado a acompañar postres sino que con una insospechada ayuda llegada desde el lejano Oriente alcanzaría un nuevo valor dentro de las variedades blancas.

Cuando en 1973 Tony y Maureen Wheeler contaron las vivencias de su año de luna de miel viajando en un destartalado coche desde Londres a Sidney en su libro “A través de Asia con gastos mínimos”, que sentaría las bases de las futuras guías Lonely Planet, las playas y los mercados callejeros del sudeste asiático, y en particular de Tailandia, se convirtieron en el sueño de mochileros y aventureros de bajo presupuesto.

Casi un cuarto de siglo después el turismo tailandés recibiría un nuevo impulso cuando una nueva generación de viajeros se vieran incentivados a nadar en las turquesas aguas de la isla Kho Phi Phi Leh al igual que Dicaprio en la película La Playa (2000).

De la mano del turismo Pad Thai, Tom Yum, Path Kaphrao, y demáses platos de la exquisita gastronomía tailandesa se abrieron paso en los barrios gastronómicos de occidente y con ello se planteó un interesante desafío para quienes gustan acompañar todo de una copa de vino.

Anteriormente las abundantes especias presentes en la cocina china habían encontrado su balance en el frescor del Riesling, y luego la invasión de sushis, sashimis y tatakis, procedentes de Japón, se equilibraron en la untuosidad del Chardonnay, Pinot Noir o los espumosos hechos en base a estas. Pero el peso en boca de los fideos de arroz, la textura de frutas exóticas y el sabor resultante de la mezcla de picor, soja, azúcar de caña y leche de coco redundaba tanto en tintos que se percibían exageradamente amargos como en blancos que resultaban insípidos y sin marcar presencia en paladar. Fue precisamente para este difícil maridaje que los Sommeliers recurrieron a una postergada cepa hasta entonces usada en su mayoría para acompañar postres: el Gewürztráminer.

Aunque la cepa tanto en su origen en la frontera franco-germana como en Los Pirineos hispanos es considerado un vino de montaña, ocurriendo algo similar en norteamérica donde ha prosperado el pie de las Rocallosas y el extremo norte de Los Apalaches en las costas Oeste y Este respectivamente; en Chile su cultivo se ha dado con éxito en los fríos valles cercanos al Océano Pacifico.

Casablanca, San Antonio y las zonas costeras de Colchagua y Curicó han sido los principales terruños donde la cepa se ha adaptado de mejor forma. Sin embargo las grandes bodegas, usualmente concentradas en las variedades de mayor presencia comercial, la han mantenido en un lugar secundario por lo que son los productores a menor escala o aquellos con especialidad única en clima frío los que la han puesto en valor y hoy nos entregan los mejores exponentes, como es el caso del Gewürztráminer Ediciónn Limitada de la viña boutique Catrala.

Review

Viña Catrala, fundada en 2003 por la familia Rodriguez, lleva su nombre en honor a la Quintrala, personaje legendario del periodo colonial, y se emplaza en el sector de Lo Orozco, en el extremo norte de Casablanca y justo en el punto donde un cordón de bajas serranías da origen al vecino valle de Marga Marga, formando parte del corredor Reserva de la Biosfera Peñuelas-La Campana.

Su ubicación en una zona algo más cálida pero con buena presencia de nieblas y brisa marina permite marcar cierto contrapunto con la clásica expresión de los vinos de Casablanca, que se manifiesta en vinos más estructurados pero aún frescos lo que favorece aquellas cepas donde es deseable la presencia de un mayor “cuerpo”, como es el caso del Gewürztráminer, a la vez que la casi cotidiana neblina matinal permite una maduración lenta que mantiene una buena concentración de acidez en una variedad usualmente poco ácida.

A la vista se nos presenta de un amarillo pajizo casi traslúcido. En nariz expresa durazno blanco muy maduro, rosas blancas y notas que ya nos adelantan su buen desempeño con la cocina oriental como jazmín y sobre todo lyche, fruta endémica del sur de China y el sudeste asiático emparentada genéticamente con la uva.

En boca abre fresco y ligero pero gana notoria untuosidad y peso conforme avanza en boca; suave dulzor de frutas tropicales que sumado a su acidez media/alta equilibra muy bien el picor a la vez de establecer ciertos puentes de sabor con leche de coco y tamarindo; para finalizar con refrescantes notas cítricas y marcada nota mineral y salina de seguro obtenida de sus suelos ricos en cuarzo.

Aunque hemos hablado sobre sus virtudes en el maridaje con comida tailandesa y sin duda el Pad Thay es su mejor compañero; también es una muy buena opción a la hora de acompañar quesos tiernos y cremosos, camarones al pil pil, hongos shiitake guisados en soja o un pollo tandoori.

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