Fervor Brut – burbujas colchaguinas

Hasta fines de los ’80 toda ocasión especial en la mayoría de los hogares chilenos era celebrada con un brindis de “Champaña”, castellanización popular del Champagne. Pero no se confunda, no es que el espumante galo abundara por estas tierras o que alguna bonanza económica (absolutamente inexistente para la época por cierto) permitiera adquirirlo en forma masiva, sino que el nombre era usado por cualquier vino con burbujas sin importar su origen o método de producción.

Con los tratados de libre comercio firmados en la década del ’90 primero nos vimos obligados a respetar las Apelaciones y Denominaciones de Origen, y la “Champaña” fue reemplazada como corresponde por Vino Espumoso o Espumante; luego nuestro vinos ingresaron masivamente al mercado europeo y en contraparte beber un auténtico Champagne francés dejó de ser un privilegio exclusivo de quienes viajaban al exterior.

El arribo del Champagne fue seguido por los Cremants, Cavas y Prosecos, y tras cada nueva llegada se nos hacía más evidente una realidad indesmentible: nuestras burbujas eran de pésima calidad.

La expansión de las fronteras del vino hacia los valles de clima frío aumentó considerablemente las hectáreas plantadas de Chardonnay y Pinot Noir, que sumado al perfeccionamiento de los métodos productivos, sobre todo el Champanoise, permitió un importante salto cualitativo en materia de espumantes.

Sin embargo casi a la vez de subsanar lo relativo a la calidad surgió un nuevo inconveniente tras la llegada de espumosos procedentes de Argentina y Brasil, que con magníficos terroir en Mendoza y la Serra Gaucha y un mercado interno tres y diez veces más grande respectivamente no tardaron en repletar las góndolas de supermercados a precio más que conveniente, lo que nos enfrentó a una nueva realidad innegable: nuestras buenas burbujas resultaban comparativamente caras.

El gran desafío de la industria nacional es encontrar un camino entre el Champagne y la Champaña, un exacto punto de equilibrio entre precio y calidad, senda que algunos productores parecen haber encontrado en los últimos años.

Por un lado el trabajo de Miguel Torres y Schwaderer Wines, con una propuesta basada en el uso de uva País con segunda fermentación Charmat, ha redundado en espumosos innovadores y de bajo coste relativo que resultan competitivos y ponen en valor la producción nacional.

En una mirada más conservadora viñas como Undurraga y Casa Silva han apostado por perfeccionar el coupage Chardonnay/Pinot Noir-Champenoise, optimizando la selección de uvas, crianza en sus lías y jarabes empleados, llevando a sus burbujas a un estándar internacional que deja la sensación de beber un excelente espumante y no el amargo retrogusto de haber pagado de más.

Particularmente interesante es el trabajo de Casa Silva estableciendo nuevas fronteras para las cepas de clima frío con espumantes de método tradicional provenientes de Paredones, en la costa de Colchagua, y la ribera del Lago Ranco, en las puertas mismas de la Patagonia.

Casa Silva presenta una faceta innovadora y vanguardista al poseer en Lago Ranco el viñedo más austral actualmente en producción (cabe señalar que aún más al sur Montes y Undurraga cuentan con plantaciones experimentales en isla Mechuque, Chiloé, y el Lago General Carrera respectivamente); pero por otro lado mantienen con pasión, incluso porfía, la decisión de producir la mayoría de sus vinos desde su natal Colchagua.

En materia de espumantes la opción más sencilla, y a la que han recurrido la mayoría de las bodegas de su tamaño, es adquirir viñedos o comprar uva procedente de los valles de clima frío ya consolidados como Leyda, Casablanca o Limarí; pero los Silva mantuvieron a pie firme la decisión de sacar adelante burbujas cien por ciento colchaguinas.

Detrás de Fervor está la mano de Mario Geisse, quien además de ser el enólogo jefe de la viña cuenta con un proyecto familiar en Rio Grande do Sul, Brasil, dedicado a la producción de vinos y espumantes por ya casi cuarenta años, y esa experiencia claramente salta a la vista en Fervor.

Review

Fervor Brut es un tradicional coupage compuesto por un 50% de uvas Chardonnay provenientes de los viñedos de Lolol, con clara influencia costera al emplazarse a solo 30 km del Océano Pacífico, y otro 50% de Pinot Noir del terroir de Paredones, de suelos minerales y clima aún más frío ubicado tan solo a 10 km de la costa.

Tras la selección de uvas, sus mostos son trabajados mediante el tradicional método champenoise o segunda fermentación en botella con una guarda de más de dos años en contacto con sus lías antes del remuage.

El resultado es un espumante amarillo verdoso de reflejo dorado y burbuja pequeña de buena persistencia que corona ordenada el centro de la copa.

En su nariz está la manzana verde y piña propias de Nuevo Mundo pero sobre todo los aromas generados por la guarda y autolisis de la levadura: bollería, brioche, almendras y pan tostado al estilo de las clásicas burbujas francesas.

En boca fresco y del suave dulzor propio de un Brut, ligero pero no por ello menos cremosos. su acidez si bien no es explosiva presenta una grata larga persistencia. Punto alto es su equilibrado final sin el exceso de amargor o notas metálicas que suele estar presente en otros.

Su estructura lo vuelve particularmente versátil y gastronómico, ideal para maridar platos marinos, frituras crocantes o mejor aún una mezcla de ambos como es el pescado frito en batido.

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