Brut Rosé de Veuve du Verney – Auténtico Charmat

Aunque aún dista de ser una industria paritaria, en el actual mundo del vino la mujer juega un rol cada vez más determinante no solo desde la enología sino también desde la dirección de compañías que definen el rumbo de la actividad como los casos de Laura Catena, reconocida como la principal embajadora del Malbec argentino, o María Luz Marín, impulsora de la DO Lo Abarca y la mano detrás de los mejores blancos de clima frío en Chile.

Sin embargo durante siglos, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo, la actividad estuvo reservada en exclusiva a una élite compuesta por poseedores de títulos nobiliarios o acaudalados terratenientes y a la que el acceso femenino estaba absolutamente vedado.

Paradojal es que algunas de las primeras mujeres en jugar un importante rol en la industria vitivinícola no sean recordadas por su nombre sino por el de sus esposos, incluso aunque estos poco o nada hayan hecho por la actividad, y también resulta curioso que en la mayoría de los casos se trate de empresas ligadas a la producción de espumantes donde abundan las “viudas”.

Veuve Clicquot (Viuda Clicquot) es una de las más prestigiosas etiquetas de Champagne en el mundo, reconocida como símbolo de lujo, sofisticación y elegancia, por lo que en 1986 pasó a formar parte del conglomerado de empresa Louis Vuitton.

En 1798 Barbe-Nicole Ponsardin contrajo matrimonio con el empresario Francois Clicqot ligado a la producción de Champagne. La unión duró pocos años debido a la prematura muerte de su esposo y en 1805 con solo 27 años Madame Clicquot debió tomar las riendas del negocio familiar.

En los siguientes años mejoró el proceso de clarificado, creo el Champagne Rosé, y mediante una ambiciosa estrategia de “marketing”, que consistió en el envío de una media de siete mil cartas anuales, logró posicionar su marca como la preferida de las cortes de Europa.

Una curiosidad de la época es que por el hecho de ser mujer no se le permitió abrir una cuenta bancaria.

Otra historia nos lleva a Saumur, en el valle de Loira, donde Armand Amiot fundó un pequeño negocio dedicado a la venta de vinos y que once años después heredara a su viuda Elisa.

En 1884, a dos años de la muerte de Armand, Elisa Amiot con la ayuda de sus hijos da un giro al negocio y se lanza de lleno a la producción de espumantes bajo la marca Veuve Amiot.

Además de dar origen a una marca que se mantiene hasta nuestros días Elisa es recordada por sus obras sociales especialmente orientadas a los hijos de sus trabajadores para quienes levantó escuelas y guarderias.

Casi en la misma época Anne Marie Ninot, una joven oriunda de la villa de Rully en el corazón de la Bourgogne, viajaba a Paris para contraer matrimonio con el banquero Antoine Emile Ambal.

En 1898, tras casi veinte años en la capital francesa, y tras la muerte de su esposo, la ahora Veuve Ambal decide regresar a su Borgoña natal y crear su propia Maison dedicada a la producción de vinos espumantes que en los futuros años jugarán un rol clave en la creación de la AOC Cremant de Borgoña.

De nuestra última Viuda no tenemos mayor información, ni siquiera su nombre. Sólo sabemos que en los años previos a la Primera Guerra Mundial vivió en la villa de Vernay, cien kilómetros al sur de Beaune en la campiña de Borgoña, donde jugó un rol trascendental en el desarrollo de la actual industria de espumantes al apoyar financieramente las investigaciones que llevaron al ingeniero francés Eugene Charmat a crear el método de segundo fermentación en estanque que permitió disminuir costos y masificar el consumo de burbujas.

Algunas versiones señalan que esta viuda fue también el gran amor en la vida de Charmat, pero independiente a si la historia tuvo o no ribetes románticos años más tarde Robert, hijo de Eugene, eligió el nombre de Veuve de Vernay para su propia línea de vinos, en honor a la mujer que tuvo un lugar preponderante en la vida de su padre.

Paradojalmente el trabajo de Charmat ayudó mucho más los productores de espumantes en Italia que a las Maisons borgoñesas.

En el tradicional método Champoanoize el CO2 es aplastado por las siete atmósferas de presión generadas al interior de la botella produciendo preciadas burbujas pequeñas y de larga persistencia, mientras en la segunda fermentación en estaque esta presión sólo alcanza las tres atmósferas por lo que las juguetonas burbujas son de mayor tamaño y se desvanecen con mayor rapidez.

Las casas borgoñesas no deseaban que su Cremant tuviera una calidad menor a la de su competencia en Champagne. Sin embargo al otro lado de Los Alpes, los viñateros del norte de Italia vieron en el Charmat una forma disminuir costos, aumentar capacidad productiva y así masificar el consumo de sus Asti y Prosecco.

Hacia fines del siglo XX, a pesar del dominio de Champagne y Cremant en los vinos de alto valor, el imparable avance del Prosecco y la llegada de nuevos actores procedentes de Estados Unidos, Argentina y Brasil obligó a muchas Maisons y Chateaus a sacar al mercado sus propias líneas de Charmat en busca de recuperar, en lo que respecta a burbujas, el público masivo.

Veuve du Vernay, compañía fundada por el hijo del revolucionario Eugene Charmat, en la actualidad pertenece al conglomerado borgoñes Patriarche pero no perdido su vocación de vinos innovadores, con un precio orientado a un público masivo pero sin que ello signifique sacrificar calidad en el proceso.

En su catálogo destaca su fresco Ice Sparkling, su original Blanc de Blancs hecho en base a un poco convencional coupage de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Colombard, y su crujiente Brut Rosé al que daremos una mirada.

Review

Este Brut Rosé es algo así como la versión espumosa de un clásico vino mediterráneo por su inusual, para los franceses, mezcla de Syrah, Grenache y Cinsault. Pero más allá de su sui generis coupage lo que realmente llama la atención en su valor de mercado y quizás más de alguien lo ha pasado por alto pensando que se trata de algún producto de segundo orden cuando, además de ser uno de los más auténticos herederos del legado de Charmat, es sin duda una de la mejores relaciones precio/calidad disponible.

A la vista de se nos presenta de un tono rosado cobrizo y de leve turbiedad. Su burbuja es de tamaño mediano y asciende en forma desordenada sin dejar una clara corona pero a diferencia de la mayoría de los de su clase presente una interesante persistencia media.

Al descorchar saltan aromas a levadura y pan recién tostado que una vez disipan permiten apreciar delicadas notas de frambuesa. En tanto en boca abre con muy suave dulzor, a la medida de un Brut, seguido de una acidez crocante, paladar sedoso con buena cuota crema dentro de aquellos de perfil ligero y un final que se agradece por su amargor cítrico equilibrado y sin tonos metálicos, el gran talón de Aquiles de las burbujas de coste medio y bajo.

Un vino hecho para pasar el calor en una tarde de terraza o acompañar platos de ave, mariscos y ensaladas. También es buena opción para acompañar salmón siempre y cuando este sea servido grillado y con su piel crujiente.

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