Luigi Bosca – Malbec hecho a medida

“Si crecen juntos, van juntos…

La anterior es una de las frases más utilizadas a la hora de recomendar un maridaje y refiere a que el vino extraído de las uvas de un determinado suelo armoniza a la perfección con la carne y quesos extraídos de los animales que pastan el mismo suelo.

Como ejemplo de este axioma suele citarse el caso de Argentina, país famoso por su afición a los asados, y donde su cepa estrella, el Malbec, es una de las mejores opciones a la hora de acompañar un jugoso trozo de carne cocinado al fuego.

Sin embargo Mendoza, capital del vino argentino y principal zona de producción de Malbec, se emplaza a más de setecientos kilómetros de las planicies pampinas donde pasta el grueso del ganado vacuno destinado a faena y a más de mil de las estepas patagónicas orientadas a la crianza de corderos. Hablar en este caso de un maridaje de origen sería como decir que los tintos franceses comparten suelo y clima con el trigo que da vida a las pastas italianas.

El perfecto matrimonio entre el bife chorizo y el Malbec no es un amor surgido a fuerza de crecer juntos contemplando los mismos atardeceres. Fue el vino, de la mano de sus enólogos, el que se refinó y fortaleció a la sombra de Los Andes para luego descender a la pampa donde sedujo y enamoró a las tiras de asado que lo esperaban danzando sobre el fuego, y a hombres como Leoncio Arizu, fundador de bodega Luigi Bosca, les correspondió el rol de cupido en esta historia de amor.

Durante buena parte del siglo XX, previo a la globalización de las importaciones, el vino se produjo de cara a satisfacer los gustos de los consumidores locales y los productores argentinos sabían perfectamente que sus clientes eran los mayores amantes de carne en el mundo; de hecho no es raro imaginar a los Arizu evaluando la calidad de sus vinos mientras compartían un asado pletórico de chorizos, matambre, mollejas y vacío. De esta forma se fueron seleccionando los terroir más aptos, las mejores técnicas de vinificación, las maderas y tiempos óptimos de guarda en barrica hasta, cual hábiles sastres, convertir al Malbec en un traje hecho a la medida de la tira de asado y que refleja el amplio espectro de aromas y sabores propios de la tradición gaucha.

Luigi Bosca bajo su propia etiqueta (también produce bajo el nombre de Finca La Linda) nos entrega tres vinos 100% Malbec.

  • Terroir Los Miradores. Hecho solo en base a uvas del valle de Uco ,a 1.150 msnm en los altos de Tunuyán, con la rica presencia de frutos del bosque, hierba y especias que caracteriza los vinos de las alturas cuyanas.
  • Malbec DOC, uno de los primeros vinos argentinos con denominación de origen certificada en Luján de Cuyo, 960 msnm, con los delicados taninos de suave dulzor propios de dicho terroir.
  • Malbec (a secas), a mi juicio uno de los vinos más interesantes para adentrarse en la variedad y en donde se funden en partes iguales la fruta madura de Uco con la reposada elegancia lujanina y al que le daremos una mirada más profunda.

Review

Malbec 2017, Mendoza, Argentina, Bodega Luigi Bosca

Como ya dijimos este vino es una suerte de “blend monovarietal” mezcla de uvas de Uco y Luján de Cuyo que nos entrega una amplia visión del Malbec mendocino. 12 de meses de guarda en barricas de roble.

  • Rubí profundo de traza violácea y capa media+, ya en vista nos adelanta su potencia.
  • En nariz frutos del bosque rojos y negros, suaves notas de ese dulce de leche propio de los alfajores mendocinos y manojo de hierba provenzal donde destaca romero y lavanda.
  • En boca fruta viva y madura, de suave dulzor equilibrado en acidez alta con persistencia media; taninos firmes, bastante maderosos y con dejo a caramelo; final mezcla de licorice, especias y hierbas de amargor moderado que recuerdan el Fernet, clásico bajativo de las mesas bonaerenses.

Un vino que nació junto a la parrilla y vive para acompañarla de principio a fin, partiendo por las provoletas y choripanes iniciales, luego la suave textura del matambre y el sabor ferroso de la entraña , para finalizar equilibrando las grasas de una tira de asado o acompañando el dulzor de un bife chorizo.

Pensado para el asado que haremos hoy y no el que comeremos en el futuro su evolución en botella es lenta y su mejor momento está a no más de tres años de cosecha.

Luigi Bosca Malbec es un vino fiel a su historia, para algunos incluso de vieja escuela, y es que los Arizu saben que las tendencias de tintos ultraligeros que mariden comida vegana o el último plato traído de Asia son solo affaires pasajeros que solo durarán hasta que cambie la moda; sin embargo, al igual que la Garnacha y el jamón serrano, el Chardonnay y la sopa de cebollas, el Pinot Noir y el beouf bourguignon, la relación entre el Malbec y el asado argentino es un matrimonio para toda la vida.

Por cierto ¿Quién es Luigi Bosca? nadie lo sabe con certeza; según la versión oficial fue un inmigrante piamontés al que se asoció Leoncio Arizu para fundar la bodega, pero como misteriosamente no hay registros ni fotografías de este lo más probable es que sea tan solo un nombre inventado para dar un talante europeo a la marca.

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