Sofía Pinot Noir – Casablanca Intimo

Si hacemos una rápida consulta sobre los mejores Cabernet Sauvignon bajo los U$ 30.- sin duda en la lista se mencione etiquetas como Terrunyo de Concha y Toro, Casa Real de Santa Rita o Etiqueta Negra Gran Reserva de Tarapacá. Todos vinos de masiva presencia en góndola y producidos por grandes compañías de larga tradición vitivinícola.

Si repetimos la operación, manteniendo el rango de precio, pero consultando sobre el Pinot Noir esta vez probablemente los nombres serán Grand Vin de Villard, Sofía de PS García o Amayna de Garcés Silva. acá, a diferencia del anterior caso, nos encontramos con viñedos medianos, empresas familiares y pequeños productores.

La razón de lo anterior bien se explica en la famosa frase del enólogo estadounidense André Tchelistcheff: “A la Cabernet Sauvignon la hizo dios, y a la Pinot Noir la hizo el diablo“.

La cepa bordolesa, al igual que sus hermanas Malbec, Carmenere o Merlot, una vez establecida en el terroir adecuado entrega sólidas garantías de productividad. Pueden haber algunos años mejores que otros, el clima quizás obligará a adelantar o retrasar la vedimia algunos días, o eventualmente el paso por barrica se extienda por un par de semanas. Como sea, una vez encontrada la fórmula correcta bastará con repetirla, lo que permite planificar volúmenes de producción y se acomoda a la perfección al trabajo de las grandes compañías y sus tablas Excel.

Sin embargo el Pinot Noir no funciona de la misma manera. La cepa expresa de una forma maravillosa su terroir, pero también es particularmente sensible a sus variaciones. Los cambios en el comportamiento climático afectan directamente su rendimiento y así un cuartel que un año alimenta un millar de botellas en la añada siguiente podría producir menos de la mitad; una oleada de días cálidos puede acelerar su maduración y obligar a adelantar su vendimia o en un verano más frío de lo habitual se deba postergar el proceso corriendo el riesgo de que las primeras lluvias arruinen la producción; y una vez que ya se cuenta con el mosto, incluso aunque este sea de un nivel óptimo, nada está garantizado porque el proceso de vinificación, el tiempo de crianza y la madera elegida resultan tan determinantes como suelo y clima.

Este niño difícil y caprichoso necesita la constante supervisión y guía del Winemaker donde cada decisión se reflejará en el resultado final. Esa es la razón por la que los mejores exponentes de la variedad provienen de pequeños viñedos productores de una acotada variedad de etiquetas, en donde el enólogo puede estar presente modelando cual artesano cada etapa del proceso a la usanza de los ya legendarios Domaines de la Bourgogne.

Felipe García es uno de esos enólogos que no se limita a determinar procesos, establecer fechas en una carta Gantt y luego asistir a conferencias. Muy por el contrario su mano esta presente en cada etapa, guiando los caldos hasta convertirlos en una viva expresión de su terroir y extrayendo de estos su máximo potencial.

Sofía, nombre en honor a una de las hijas de Felipe, es un magnífico Pinot Noir de Casablanca donde este enólogo se muestra en propiedad como un Hacedor de Vinos o como se define en la web se su compañia: “un Alquimista”.

Quince años atrás la pareja formada por Felipe Reyes y Connie Schwaderer revolucionaban el señorial mundo del vino en Chile con una propuesta nacida desde el enólogo y no, como solía ocurrir, del dueño del viñedo. Vinificando uvas de pequeños productores se dedicaron al rescate de los terroir del secano maulino e Itata (hoy tan de moda) e introdujeron el concepto de los “vinos de autor” a la escena nacional. Además, junto a otros visionarios emprendedores, dieron forma a MOVI (Movimiento de Viñateros Independientes), agrupación que ha sido vital en renovar la propuesta enológica nacional.

Hoy día botellas con la extinta etiqueta García+Schwaderer son verdaderos objeto de culto para coleccionistas vinófilos. Pero la ruptura de esta dupla permitió el nacimiento por un lado de Schwaderer Wines, donde cabe destacar sus espumantes hecho en base a uva País, y por otro de PS García, que ha permitido preservar vinos tan magníficos como Facundo, Marina y Sofía.

Review

Sofía Pinot Noir con 19 meses de crianza en barricas de roble francés esta hecho en base a tres clones cultivados en las zonas mas frías del valle de Casablanca., y aunque la variedad de uva sea la misma cada clon cuenta con su propio suelo, su propia brisa y su propia luz.

Esta interesante propuesta nos entrega un Pinot Noir donde Felipe nos comparte la intimidad de sus gustos, tan íntimo como haberlo bautizado con el nombre de una de sus hijas.

Rubí medio de borde claro, en su nariz muestra matorral de frambuesa, fresa y zarzaparrilla, tierra humeda propia de un terroir permanentemente hidratado por la brisa marina y almendras tostadas aportadas por su paso en barrica.

Fresco, ligero y frutal en boca como buen Pinot Noir de Nuevo Mundo. Acidez alta y vibrante, suave tanicidad y astringencia, y un final largo que nos recuerda sus orígenes en la Bourgogne con un intenso jugo de granada contenedor de notas de almendras, hierbas y suave pimienta blanca.

Un vino que no necesita compañía para resultar fácil de beber pero que también destaca al maridar pescados azules de tono crocante como sierra ahumada, salmón grillado con su piel o un delicado tataki de atún rojo.

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